jueves, 17 de julio de 2014

MOTINES POR LA CARESTÍA DEL TRIGO EN EL JAÉN DEL SIGLO XIX

 "Vista de la Plaza del Ayuntamiento tosiriano a principios del siglo XX"

MOTINES Y REVUELTAS EN EL JAÉN DEL SIGLO XIX
Luis Gómez


            González Cuevas dice así en su libro: “No obstante, permanecerá siempre como un hecho evidente que en 1898 España no sólo fue incapaz de competir con las grandes potencias capitalistas, sino igualmente de conservar lo que le restaba de viejo imperio colonial ultramarino. El 98 significó el final de todo un pasado imperial y la demostración paladina de que el sistema de la Restauración fue incapaz de dar impulso al desarrollo de la sociedad española en un momento de clara expansión del resto de las naciones capitalistas”.
            Efectivamente, ese año quedará marcado en los anales de la Historia española como uno de los más desastrosos y que más ha dado que escribir. No sólo por la pérdida de las colonias, sino por las innumerables revueltas que se suscitaban en el interior de España debido a diversos problemas, tanto políticos como de carestías. De hecho, y tal y como afirma el mismo autor un poco más adelante, otros países antes que España también sufrieron su “propio 98”, como Portugal, Italia etc., pero salieron reforzadas en esos difíciles momentos debido a que no tenían la debilidad interna que padecía el sistema político español en esos momentos.
            En el fatídico año de 1898, rondando el mes de mayo, se produjeron en diversos pueblos de la provincia de Jaén una serie de amotinamientos o revueltas de cierta entidad. El motivo era el rechazo de la población al fastidios impuesto denominado “Impuesto de consumos” que gravaba determinados productos, entre ellos los de primera necesidad, incluidos los de comer, beber o arder. Esto provocaba que por parte de algunas personas sin escrúpulos se realizaran prácticas especulativas con intención de subir artificialmente el precio de los productos. Se compraba gran cantidad de trigo y se guardaba, no poniéndolo en venta. La carestía y las malas cosechas hacían el resto, es decir, que subiese el precio de dicho producto, y de esa forma, el grano almacenado aumentaba de precio en el mercado, generando unos suculentos beneficios pero al mismo tiempo elevando de manera considerable los precios de los productos finales, como el pan. 

Comentaba así la prensa nacional lo acaecido:

LOS MOTINES EN PROVINCIAS
En Jaén

En la capital se han evitado graves conflictos por la energía del alcalde con los panaderos y acaparadores de trigo. En Martos, Torredonjimeno, Linares y Carolina, los motines han sido de importancia. La provincia de Jaén ha sido declarada en estado de guerra. Grupos de mujeres y niños promovieron en Martos un grande alboroto en la plaza pública Saquearon la administración de consumos, asaltaron la casa del arrendatario, destrozando cuanto hallaban á su paso, y le robaron 200.000 pesetas  y una caja con alhajas y ropas. Evitaron el incendio del edificio el capitán de la Guardia civil y las autoridades del pueblo. En Torredonjimeno los alborotadores asaltaron también la administración de consumos; y en Torre del Campo las mujeres se opusieron a que saliesen harinas de la población. Para Linares y La Carolina han salido fuerzas de la benemérita. Allí se reprodujo ayer el motín. La casa consistorial fue escalada y rotos todos sus muebles, e incendiadas las dependencias de consumos. Un grupo hizo una descarga contra los guardias que quisieron despejar la plaza; y la Guardia civil contestó á la agresión haciendo fuego sobre la muchedumbre. De esta carga resultaron muertos dos amotinados y heridos 10. Se esperan fuerzas militares. En telegrama de las 11'30 de anoche dice el alcalde de Linares al gobernador de Jaén: que esta mañana recorrieron varios grupos de amotinados las calles de la población gritando ¡abajo los consumos! llegando al Ayuntamiento, donde estaban todas las autoridades, que los arengaron, siendo inútiles los esfuerzos persuasivos del jefe de la Guardia civil, alcalde y juez de instrucción, que hicieron algunos disparos, que la Guardia civil, en defensa propia, contestó de igual modo; que asaltaron palacio municipal, entrando en el salón de sesiones y destrozando cuanto había en éste y secretaria; que de la lucha resultaron tres personas muertas y unos quince heridos; que se han hecho prisiones en número de 50 ó 60 y que á la hora en que telegrafía la población está en calma. Han salido fuerzas de infantería y caballería para dicho punto en número bastante para impedir se reproduzcan sucesos”. 

"Vista de una de las calles de Linares en 1905". (Foto de Linares Turismo)

Como cuenta Enrique Osorio Crespo, las oficinas de consumo fueron durante el siglo XIX objetivo primordial de la ira de los ciudadanos descontentos y era muy habitual que durante las revueltas “fueran clásicas las quemas de las casillas en las que se ubicaban los funcionarios encargados de su recaudación” Y como el propio autor indica, dichas oficinas, en muchas ocasiones, estaban ubicadas en las entradas principales de las localidades, donde los funcionarios se ubicaban para controlar el tránsito de mercancías que entraban y salían de las mismas y grabar así el debido impuesto. Se trataba de una continuación de la medieval medida recaudatoria del “portazgo”, es decir, gravar con un impuesto a los civiles por el tránsito de mercancías al paso por un puente (puentazgo) o por un puerto o paso obligado, (portazgo). El solar que ocupa el actual Parque Municipal de la localidad tosiriana, recibía en la antigüedad, el de Parque del Portazgo, como ya tuvimos de ocasión de escribir en una entrada anterior de este mismo blog. En esta ocasión, y según se relata en la notica, las revueltas fueron de tal envergadura que no sólo afectaron a las instalaciones destinadas a recaudar el impuesto, sino que se llevaron a cabo en las propias dependencias municipales de las respectivas localidades, llegando incluso, en los casos de La Carolina y Linares, a asaltar (escalar) el propio Ayuntamiento.

BIBLIOGRAFÍA:
P. Cuevas González. “Historia de las derechas españolas
Prensa española del s. XIX
Revista de la Agencia Tributaria “La Ventana de la Agencia” nº 31 

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