domingo, 29 de noviembre de 2009

UN TRATADO DE CABALLERÍA DE LA GINETA


UN TRATADO ECUESTRE ESCRITO EN TORREDONJIMENO EN 1551


Este ejemplar que traemos ahora a la bitácora cassiana, me trae especiales recuerdos, pues, al ver su portada, no deja de venir a mi memoria el como tuve conocimiento por primera vez de la existencia de este tratado de caballería.


No fue leyendo escritos o legajos inéditos de otros autores y cronistas locales, dígase D. Juan Montijano o Juan Lendínez, ni tampoco leyendo a D. Manuel Caballero Venzalá, quien si habló del libro en su obra, pero que yo desconocía por entonces de su existencia, ni tampoco merced a la posesión de superpoderes que me hubiesen dotado de una clarividencia sobrenatural para que yo pudiese adivinar la existencia del mismo más allá de lo normal para los mortales, sino más bien, fue fruto de la casualidad.


Creo recordar que rondaría el año 2000 ó 2001, cuando nos encontrábamos mi compañero y codirector de Órdago y un servidor en la imprenta Gráficas La Paz, esperando a que el gerente tuviese un minuto de tiempo y pudiese atendernos. Estábamos esperando para dejarle las pruebas y material que diera a la estampa con el ejemplar de la revista Órdago correspondiente, y bajo nuestros brazos, sosteníamos carpetas con fotografías que digitalizar, textos que colocar, y lo más importante, solicitar del gerente una valoración del ejemplar en dinero contante y sonante, pues no se nos pude ir el número de páginas ya que eso ocasionaría un importante quebranto en las exiguas arcas de Órdago.


Una vez en el despacho, y mientras se hacían las pertinentes averiguaciones, mi compañero comentó algunos detalles sobre su estancia en Salamanca, cuando estudiante universitario. Es en esas, cuando le comenta al gerente de la imprenta tosiriana de le existencia del manuscrito en la citada Universidad de Salamanca, y de cómo él pudo contemplarlo. Mi compañero le perfila los detalles, y le corrobora, que sobre el mismo no se habían realizado en nuestra localidad o en Jaén ninguna reedición o reimpresión, y que sería estupendo que los tosirianos pudiésemos disfrutar de dicho tratado, máxime, cuando éste había sido terminado de escribir en nuestra localidad. La idea quedó ahí, y a la salida de la imprenta, yo tuve que indagar más para saber de este pequeño tratado, pues me había picado la curiosidad y necesitaba saber más sobre el mismo, y he de comentar que con pésimos resultados, pues solo encontré a Manuel Caballero Venzalá como único historiador preocupado por esta obra y su autor.


Andando el tiempo y por piruetas de esas que da la vida, me encontré en el año 2003 trabajando para Gráficas La Paz, y cual fue mi sorpresa que en mis visitas obligadas al taller, veo salir de las máquinas los pliegos y la portada de este “Tratado de la caballería de la gineta”, escrito por el hermano del que fuera alcalde de Torredonjimeno José Andrés Anguita Peragón.


El ejemplar en cuestión es una trascripción del original, respetándose la grafía de la época, pero con caracteres más modernos, lo cual, todo se ha de decir, facilita la lectura, pero quita gusto a los amantes de lo genuino y lo antiguo.


El libro, escrito por el otrora comendador de la Orden de Calatrava D. Fernán Chacón, es un tratado ce caballería en el sentido más amplio del término, pues enseña en sus páginas el arte de la monta, la cura y todo tratamiento que han de recibir los caballos. Así mismo dedica una parte del breve tratado a las artes ecuestres y juegos de cañas tan notorios en la nobleza de la época.

Es de todas formas un caso providencial, y guardo este libro en mi estantería como obra preciosa, no por el valor, pues aún está a la venta en algunas papelerías y kioscos de la localidad y no posee un precio elevado, sino por la forma tan curiosa que tienen los sueños de hacerse realidad.

Es así, como el lector que esté interesado en el tema, podrá adquirir todavía algún ejemplar de esta obra, cuya trascripción y notas corresponde al mencionado José Andrés Anguita Peragón. Quizás se note en falta en el trabajo, una edición crítica y un estudio más riguroso, sobre todo en lo referente al autor de la obra, el Comendador calatravo Fernán Chacón, y a las vicisitudes que derivaron a que esta fuese escrita y dedicada D. Juan Vázquez de Molina. Pero ese es otro tema. Baste aquí solo el dejar constancia de esta obra como libro imprescindible en las estanterías de la biblioteca tosiriana.

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