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A la memoria de Doña Juliana García Ocaña, devota de la Virgen
de los Dolores que me enseñó a amar las tradiciones de nuestro pueblo. Juliana
se fue más cerca de Nuestra Señora el 12 de febrero de 2001.
Por Manuel Fernández Espinosa
EL PACTO CON EL DIABLO: LOS ESCLAVOS DEL DEMONIO
Pocos motivos fabulosos han inspirado más
obras literarias en occidente que el pacto con el diablo. Durante los
primeros tiempos del cristianismo cundieron leyendas que narraban el extraño
pacto realizado entre algunos personajes con el mismo demonio. En ese
pacto, un hombre vende su alma a Satanás a cambio de lo que ese hombre
desea desmesuradamente: poder, dinero, saberes, satisfacciones sensuales... El
diablo nunca cumple sus promesas, y el alma del desgraciado que la pone en venta
es la que sale perdiendo, a menos que no medie la intervención de la gracia
divina.
En la iglesia primitiva fue San Gregorio
Nacianceno (muerto en el 390) el primero en componer una homilía sobre el
caso de San Cipriano, que vivió, según la leyenda, en Antioquía y fue
martirizado en el curso de las persecuciones del emperador romano
Diocleciano, cuando corría el siglo III. La Emperatriz Eudoxia,
esposa de Teodosio II, también escribió un poema heroico sobre el
martirio de San Cipriano.
Cuenta la leyenda que San Cipriano era un
sacerdote pagano que ejercía de brujo, y cuyos servicios de hechicería fueron
requeridos por un joven enamorado de una cristiana, la que luego sería venerada
como Santa Justina. Cuando el brujo Cipriano acomete la tarea de
hechizar a la hermosa doncella, ésta desbarata los encantamientos con el
signo de la cruz. Cipriano, que había invocado fuerzas demoníacas para seducir a
la virgen cristiana, comprueba que el efecto de su diabólica brujería queda del
todo anulado ante el signo de la cruz, y así es como el hechicero se convierte
al cristianismo. La historia de San Cipriano, aunque es genuina de la iglesia
oriental, también era pasó a formar parte de la tradición occidntal en el siglo
VII, como así lo podemos comprobar según testimonio del obispo de Sherbourne en
Inglaterra, Aldhelm (que murió en el 709), que en su De virginitate
seu de laude virginum elogió la virginidad heroica de Justina en su lucha
contra las tentaciones del demonio. Amén de la confusión que existió entre San
Cipriano de Antioquía y San Cipriano de Cartago, el Vaticano II desplazó del
santoral la figura de San Cipriano, relegándolo a la categoría de santo
apócrifo, por parecer poco plausible su existencia histórica. No obstante, uno
de los grimorios (libros de magia negra) más afamados en los círculos de
brujería es el llamado Libro de San Cipriano.
Pero si la existencia de San Cipriano es difícil
de demostrar, no es tan arduo demostrar, por otro lado, la existencia real de
Fausto, un siniestro personaje medieval que se convertiría para la
literatura universal en modélico cliente -y, por ende, esclavo- del demonio. La
existencia histórica de Fausto fue demostrada en el siglo XIX merced al afán de
muchos eruditos. La historia de este personaje condensa el mito europeo del
sabio que vende su alma a cambio de adquirir poderes que lo elevan sobre el
común de los hombres. Una de las versiones de este mito más interesantes es la
que escribió el inglés Christopher Marlowe: La trágica historia de la
vida y muerte del Doctor Fausto. Una obra dramática que se estrenó
probablemente en 1592. Marlowe recogía las leyendas sobre Fausto que habían
circulado en la Edad Media y que se hallaban compiladas en un centón intitulado
Faustbuch (en alemán, El libro de Fausto), publicado en Frankfurt en el
año 1587. En este libro se relataban las asombrosas peripecias y los prodigios
obrados por Fausto, que se paseó por muchas cortes obispales y principescas de
centroeuropa haciendo alarde de sus poderes taumatúrgicos. Goethe, el
poeta alemán por excelencia, compuso en el siglo XIX su Fausto, clásico
de la literatura alemana y universal. El mito sería recogido por otros autores
alemanes posteriores, como Thomas Mann en su novela Doctor
Faustus.
A veces, Fausto no tiene ese nombre en las
obras que tratan de este asunto. Por ejemplo, el escritor alemán Ernst Jünger
trata el mismo tema en el Relato de Ortner, inserto en su novela
Heliópolis: en la versión jüngeriana Fausto, que se llamará
Ortner, es un hombre consumido por el ansia de dinero, que al ser intervenido
quirúrgicamente por el diablo alcanza la previsión que le vale en los juegos de
azar. El diablo es un gran cosmopolita, por eso podemos encontrar en toda época
y país occidental creaciones literarias de este tenor. En Francia, el satánico
Marqués de Sade también hace una versión del motivo literario en uno de sus
relatos: Aventura incomprensible, pero atestiguada por toda una
provincia,
En el mundo literario ibérico también encontramos
un personaje, Frei Gil de Santarem, llamado también Egidio, que
según la tradición también trató de vender el alma a Satanás a cambio de
adquirir secretos de magia negra. Después de dos entrevistas con el demonio y
arrepentirse de esos extremos, una intervención de María Santísima
vendría a descalabrar el trato satánico, salvando el alma del fraile. Esta
tradición la recogió fray Hernando de Castillo en Primera parte de la
historia general de Sancto Domingo y su Orden de Predicadores (Madrid,
1584), y también la podemos encontrar en la Tercera parte del FLOS
SANCTORUM de Alonso de Villegas (Huesca, 1588).
En la literatura hispánica no nos faltan nuestros
Faustos -se hablaba del Marqués de Villena como un experto
nigromante (mago negro), muy versado en pactos satánicos, y con este perfil
aparece plasmado en uno de los cuentos del Conde Lucanor (el Marqués de
Villena a quien nos referimos no se identifica históricamente con el Marqués de
Villena, Don Diego López Pacheco, que mandó construir la ermita de Ntra.
Sra. de Consolación en Torredonjimeno).
Uno de los genios de nuestras Letras, D. Pedro
Calderón de la Barca dedicó a San Cipriano una de sus obras dramáticas de
género hagiográfico: El mágico prodigioso (que el clásico dramaturgo
compuso en el año 1637), mientras que el personaje lusitano de Fray Gil de
Santarem, también llamado Egidio, fue protagonista de otra obra de la
dramaturgia española de los siglos áureos: El esclavo del demonio, pieza
teatral que salió de la mano del granadino Antonio Mira de Amescua
(muerto en Guadix el año de 1644).
En la literatura contemporánea el novelista
norteamericano Stefen King, superventas del género de terror, ha dedicado
una de sus novelas -La tienda- a este tema que parece obsesionar la
conciencia occidental. En dicha novela múltiples y tácitos pactos con el diablo
conducen la trama hasta su paroxismo: un pueblo entero está amenazado por la
inquietante presencia de un comerciante de antigüedades que trafica con los
sentimientos de su clientela; el siniestro mercachifle ofrece todo lo que cada
cual anhela a cambio de pequeñas travesuras que se van complicando hasta
convertirse en crímenes que transforman un pacífico pueblo en un pandemonio.
Esta novela ha sido llevada al cine y seguro que más de uno de nuestros lectores
la ha podido ver. En la filmografía actual el tema es recurrente; recordemos,
entre muchos títulos, la famosa película Pactar con el diablo, cuyo
personaje central -el diablo- es caracterizado por el actor Al Pacino.
De este somero recorrido podemos extraer una
conclusión: la Cristiandad, registra en su imaginario (que es el catálogo de
imágenes que la cultura admite y transmite) un personaje sombrío: el hombre que
a cambio de una u otra cosa vende su alma al diablo, pacta con el ángel rebelde
y apostata de la fe en Cristo Jesús.
LA ESCLAVITUD MARIANA: PACTAR CON DIOS
La esclavitud de amor a la Santísima
Virgen María es una de las más antiguas prácticas piadosas de la Cristiandad.
Así como han existido y existen esclavos del demonio, la Iglesia tiene
también los esclavos de María, y la presencia eclesial de estos esclavos
de María cuenta con una dilatada tradición que arranca en la temprana Edad
Media. Contra los hijos de las tinieblas, los hijos de María.
Parece ser que esta práctica de la esclavitud
mariana es una devoción cristiana ibérica, muy hispánica. Según registra la
tradición San Ildefonso, arzobispo de Toledo, pasa por ser el primer
cristiano que se ofreció como esclavo a María Santísima. Corría el siglo VII y
el amor devotísimo a la Reina de los Santos inspiró a este arzobispo aquella
entrega. Incluso podríamos remontarnos a Santiago Boanerges (Hijo del
Trueno) para hablar de esclavitud mariana; recuérdese que al Apóstol se le
apareció la Virgen María a la vera del Ebro, en Zaragoza; es muy posible que
Santiago fuese el primer esclavo de amor de Nuestra Señora. Santiago era uno de
los apóstoles más unidos a María, al igual que su hermano, el otro Boanerges,
San Juan, a quien el mismo Cristo encomendara en la Cruz el cuidado de su
Madre, y Madre nuestra.
En Francia, San Odilón abad de Cluny, allá
en el año 1040, sería el primer francés que públicamente se hacía esclavo de
María. Ello lo hacía con el objeto de alcanzar la perfección uniéndose a
Jesucristo por medio de la devoción verdadera a su Santísima Madre.
Desde entonces, la Cristiandad ha conocido la
propagación de esta práctica, con algún que otro eclipse. En España y Alemania
fue San Simón de Rojas, de la Orden de la Trinidad y predicador de S. M.
Felipe III, uno de los propagadores que con más celo promovieron esta
devoción, en estrecha colaboración con el P. Bartolomé de los Ríos, de la
Orden de San Agustín. Los Teatinos se encargaron de darla a conocer en Italia,
Sicilia y Saboya. En Polonia quien la injertó fue el jesuita P. Estanislao
Falacio. Todo el mundo católico conocería las excelencias de esta práctica
mariana.
La esclavitud era y es todo un estilo de vida, y
algo más: un camino de perfección y santidad. Muchos Pontífices no sólo han
aprobado esta devoción, sino que incluso la han asumido ellos mismos, sin cesar
de recomendarla a los fieles.
¿Por qué esclavitud? Esclavitud es una
palabra que nos asusta, nos incomoda. Es un vocablo que suena extraño a nuestros
oídos, tan habituados a escuchar a todas horas la palabra libertad, sin
que sepamos a ciencia cierta cuál es la libertad que nos propone el mundo. Hoy
en día, precisamente cuando tanto se alaban las "libertades" (tan mal
entendidas), cuando se promueve una mala vida basada en la exaltacion del
capricho, con la consecuente falta de lazos y lealtades, la esclavitud de
amor resalta la humilde disponibilidad de los hijos de Dios,
disponibilidad absoluta, entrega sin reservas a Jesucristo, y ello, de la mano
de quien no nos puede fallar y nos conducirá directamente a Él: la Virgen María.
No somos de este mundo. Es algo que tenemos que tener muy presente los
cristianos. Pero estamos en el mundo, y es necesario que nosotros, la sal de la
tierra, estemos muy involucrados en el mundo, para transformarlo en lo que
Cristo quiere. Nuestra presencia en el mundo ha de ser muy distinta a la que
podemos apreciar de continuo en todos aquellos que han dado las espaldas a
Cristo y desoyen su mandamiento de Amor.
El esclavo de amor se somete totalmente, por
entero, a la voluntad de Dios, y para ello se pone en manos de María, la Hija
Predilecta del Padre, la Madre Admirable del Hijo, la Esposa Fidelísima del
Espíritu Santo. Ella, María Santísima, ofrece al fiel el molde más apto y óptimo
de santificación. Donde el demonio impone inobediencia y rebelión, por soberbia,
María acata la voluntad del Padre por humildad; donde el demonio exalta el
placer de la carne y la sensualidad, María es modelo perfecto de pureza. Los
esclavos del demonio serán como él, los esclavos de María serán como Ella. María
es la Esclava del Señor, la criatura más excelsa de entre todas las criaturas
(por eso la veneramos con culto de hiperdulía -que quiere decir: por
encima de los ángeles y los santos, y por debajo de Dios, pues sólo a Él se le
debe el culto de latría -adoración). María es la bienaventurada criatura
que acogió en su seno virginal al mismo Hijo de Dios y en la que Dios se
recrea.
S. S. Juan Pablo II ha exhortado a los fieles a
abrazar esta devoción que consiste en la consagración a Jesús, por medio de
María, en calidad de esclavos de amor, lo que llevado a la práctica constituye
un vía infalible de santificación. El Romano Pontífice ha subrayado que entrando
en esa "Escuela de María" -que es la Verdadera Devoción a Ella- en la
forma de la "esclavitud de amor a Jesucristo por las manos de María", y
guiándose por Ella, el fiel encuentra abierto el camino de su santificación y
los progresos espirituales no se hacen los remolones. Es, pues, el pacto
perfecto con Dios. La consagración a María como esclavo de amor no es otra cosa
que la renovación de los votos que el cristiano formula en los sacramentos del
Bautismo y la Confirmación.
Pero la formulación teológica y mística más
completa de esta devoción a la Virgen María nos la proporciona San Luis María
Grignion de Montfort.
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SAN LUIS MARÍA GRIGNION DE MONTFORT Y LA
ESCLAVITUD MARIANA
Nació San Luis María Grignion de Montfort en
la villa bretona del mismo nombre: Montfort, muy cerca de Rennes, el 31 de enero
de 1673, y fue alumbrado en el hogar de una familia bretona, cristiana, numerosa
y de posición holgada. Su nacimiento había sido profetizado por el dominico
San Vicente Ferrer cuando, siglos antes de nacer Luis María y hallándose
San Vicente predicando en Bretaña, profetizó el nacimiento de un niño en
aquellas tierras, un niño que sería un gran santo, un hombre de Dios, dilecto de
María Santísima. Siglos después, en aquellos lares, nacería San Luis María
Grignion de Montfort que pasa por ser el gran profeta del Reino de María.
Su apostolado, probado en la tribulación y cuajado de contradicciones, tiene muy
hondas raíces en la devoción mariana, que cultivaría durante toda su vida, así
como en la Santa Cruz, devoción que tendría su expresión en la erección de
muchos Calvarios por todo el país galo. Es en la esclavitud de amor a María
donde arraiga toda la espiritualidad y mística de San Luis María Grignion. Pocos
son los escritos que nos ha legado, pero es el Tratado de la verdadera
devoción a la Virgen María el que le ha granjeado la admiración de sus
lectores.
San Luis María Grignion fue suscitado por la
Providencia en una época en que los gérmenes de la descomposición anunciaban las
convulsiones que se avecinaban -años después de la muerte de este santo estos
cambios históricos de tanto traumatismo se mostrarían en los satánicos excesos
de la Revolución Francesa; una orgía de sangre, profanación y sacrilegio, digan
por ahí lo que quieran decir. Todos estos luctuosos acontecimientos históricos,
diseñados en los conciliábulos de los esclavos del demonio, los veía venir el
santo de Bretaña; es por eso que, para defender la herencia de Jesucristo,
abrazó la devoción verdadera en su forma de esclavitud de amor, extendiéndola
por toda Francia.
En España la devoción no era una cosa rara, todo
lo contrario. Como más arriba hemos recordado, San Ildefonso pasa por ser el
primer esclavo de amor de María. San Simón de Rojas había practicado la
esclavitud mariana y la había difundido por Europa. Las Constituciones de la
Real Congregación y Cuerpo Mystico de esclavos de Nuestra Señora de la
Concepción de la Porteria de Ávila datan del año 1733; y constituyen uno de
los ejemplos más notorios del espíritu y organización de estas congregaciones y
hermandades de esclavitud. La referida Congregación de esclavos de María, bajo
dicha advocación, se erigió en las ciudades de Ávila y Madrid.
LA ESCLAVITUD MARIANA EN TORREDONJIMENO
No podemos aportar fechas concluyentes, dadas las
lagunas al respecto, pero sí que podemos aseverar la existencia en
Torredonjimeno de una Hermandad de Esclavos de María, en su advocación de
Nuestra Señora de los Dolores, radicada en la tosiriana Sacra Iglesia Parroquial
de Ntra. Sra. de la Inmaculada Concepción de Santa María. Según el historiador
tosiriano Francisco José Téllez Anguita, la Hermandad de Esclavitud de
Ntra. Sra. de los Dolores pudo fundarse el 20 de marzo de 1642, y según
investigaciones de nuestro amigo Téllez Anguita el camerín barroco de Nuestra
Señora de los Dolores es muy probable que date del año 1623. (*)
Indagando en los libros de sepelios de dicha
Parroquia, y en los de testamentos de la Parroquia Mayor de San Pedro Apóstol de
la ciudad tosiriana, hemos accedido a puntuales menciones de enterramientos de
hermanos pertenecientes a esta hermandad. Asientos puntuales, pero abundantes.
Por los datos obtenidos podemos decir que se trataba de una devoción muy
arraigada en todas las capas sociales de la villa. A la Hermandad pertenecían
mujeres y hombres de toda condición social y económica, aunque hay que decir que
esta devoción era seguida mayoritariamente por el mujeres. Demos a luz, y en
primicia, algunos casos que se hallan en nuestros archivos parroquiales.
Tomasa Méndez, por ejemplo, era una pobre
tosiriana que al término de su vida terrena fue acogida en el Hospital de
Caridad de la villa, institución que se ubicaba en la calle Rabadán. Al fallecer
el 16 de octubre de 1771, y dada su pertenencia a la Hermandad, fue sepeliada en
la Capilla de la Virgen de los Dolores.
El 30 de abril de 1772 muere Catalina Eugenia
López, viuda de Juan Diego Menxibar, y, como hermana de esta
Hermandad de esclavitud, se enterró en la misma Capilla de los Dolores. La
posición social y económica de Catalina Eugenia López, aunque no figuraba en los
listados de la hidalguía de sangre y alcurnia de la villa, debía ser acomodada,
pues donaba, y así se hizo constar en la partida de su deceso: "...una lámina
de Nuestra Señora de Belén en marco dorado" a la Capilla en la que los
esclavos y esclavas veneraban a la Virgen de los Dolores y venían a ser
inhumados a la postre de sus días.
Cuando Isabel del Mármol, una vecina,
domiciliada en la calle Salsipuedes, fallece, dona una "...basquiña de damasco
negro" a la Virgen de los Dolores.
En la Hermandad de Esclavos no faltan miembros de
familias ilustres de la villa. Es el caso de Doña Juana Francisca
Zorrilla, doncella que al fallecer se hace enterrar delante del altar de la
Capilla. Poco después, la hermana de Doña Juana Francisca, Doña Ignacia María
del Rosario Zorrilla, doncella de veinticinco años de edad, fallece, y como
miembro de la Hermandad también encuentra su último reposo en la misma Capilla;
en la partida obituaria de esta última el escribiente exalta la imagen de la
Virgen de los Dolores, "...dicha Soberana Ymagen". Son muchos más los
hombres y mujeres que se enterraron en esta capilla.
Tampoco faltan hombres. Es el caso de Manuel
Fernández Delgado, natural de la ciudad de Jaén, que se avecina en Torredonjimeno en
pleno siglo XVIII, y aún siendo feligrés de la Parroquia de San Pedro, expresa
su voluntad de ser inhumado en la capilla de la Virgen de los Dolores como
hermano de la Hermandad de Esclavitud.
La tosiriana Hermandad de Esclavitud de la Virgen
de los Dolores, independientemente de la fecha de su fundación -que no parece
clara, pero cabe suponerla allá por el siglo XVII- experimentó un auge sin igual
en el siglo XVIII, en pleno siglo de la Ilustración cuando se cercenaron tantas
y tantas tradiciones religiosas y muchas cofradías sufrieron su erradicación; lo
que nos dice el ascendiente que la Hermandad de Esclavos tuvo. Más tarde, la
Hermandad vendría a extinguirse en la segunda mitad del siglo XIX, cuando se
relajan las costumbres y se agravan en Torredonjimeno los síntomas del
secularismo liberal y moderno. Concluyamos diciendo que los hermanos esclavos de
la Virgen de los Dolores conformaban una tupida y heterogénea red de tosirianos,
con orígenes sociales y posiciones económicas muy diversas, pero unidos todos
entre sí por el amor a la Virgen de los Dolores y por lazos de fraterna caridad
cristiana. Fue una devoción muy acendrada en Torredonjimeno, dedicada más a la
oración y las obras pías que al culto externo. Una de esas tradiciones perdidas
que merecerían la pena refundarse. ¡Qué menos que oponer a los esclavos del
demonio, los esclavos de María!
Contra la soberbia y la sensualidad de
Lucifer, la humildad y pureza de María Santísima.
Torre Don Jimeno, 20 de febrero del año del Señor de 2001.
NOTA: Podemos consultar para el particular el
artículo que publicó D. Francisco José Téllez Anguita en esta misma revista
cofradiera, "La Virgen de los Dolores. Estudio histórico, sentimental y
emotivo". CALVARIO, n.º III, Semana Santa de 1984, pp. 71-76.
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El presente artículo vio su publicación en
versión impresa en CALVARIO, Boletín de la Agrupación de Cofradías del
Arciprestazgo de Torredonjimeno (Jaén)
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jueves, 18 de febrero de 2016
LOS ESCLAVOS DE MARIA EN TORREDONJIMENO
martes, 5 de enero de 2016
TRILLERA DE TORREDONJIMENO (POEMA DE ANTONIO MORENO RUIZ)
El poeta e historiador Antonio Moreno Ruiz (Bollullos de la Mitación, Sevilla, 1981, afincado en Perú), con varios libros en su haber y, siendo una de las voces más singulares de la poesía hispánica, ha compuesto este poema dedicado a uno de nuestros cantos flamencos más locales: la trillera de Torredonjimeno que mereció en este mismo blog nuestro un comentario: RELIQUIAS DE NUESTRA AUTÉNTICA MÚSICA PERDIDA. Quedamos muy agradecidos por este poema que ha dedicado a nuestro pueblo.
TRILLERA DE TORREDONJIMENO
Antonio Moreno Ruiz
Trillera tosiriana,
evocas la siega,
con melismas orientales,
y fuerza ibera.
Como una saeta laica,
pregonas la raza del trigo,
como un inmenso mar de tierra,
rodeado de fuertes olivos.
Sudores jornaleros agitados,
de sol a sol, de luna a luna,
con arados, hoces y bestias,
como compañeros, por ventura.
Exclamaciones del tiempo,
con sabiduría popular,
noble tierra jiennense,
el Santo Rostro te ha de velar.
martes, 8 de diciembre de 2015
LA PRIMERA PARROQUIA DEDICADA A LA INMACULADA CONCEPCIÓN
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NUESTRA PARROQUIA DE SANTA MARÍA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE TORREDONJIMENO
Manuel Fernández Espinosa
Una de las tradiciones que D. Juan Montijano de la Chica nos transmitía a cuantos tuvimos ocasión de compartir con él sus amenas y provechosas tertulias era que nuestra Sacra Iglesia Parroquial de Santa María de la Inmaculada Concepción era la primera iglesia parroquial que se erigió bajo la advocación de la Inmaculada Concepción.
Este pueblo que tan poco hace por reclamar sus glorias pretéritas tiene esto olvidado y, por eso mismo, será entonces que otras iglesias parroquiales de España reclaman ser la primera en ostentar el título de la Inmaculada Concepción. Aprovechando hoy la Festividad de la Inmaculada Concepción he echado un vistazo por la red, a ver lo que se decía por "ahí".
Encontré que la iglesia parroquial de la Inmaculada Concepción de Huelva pasa por ser presuntamente el primer templo dedicado a la Inmaculada Concepción. Indagando sobre el asunto que nos concierne encontré que, según la documentación onubense, en mayo de 1505 un señor, por nombre llamado Cristóbal Dorantes, otorgó sus casas para que se levantara sobre el solar la segunda parroquia de Huelva, dedicándose a Nuestra Señora de la Concepción. Las obras de su edificación comenzaron en 1515, construyéndose en estilo gótico-mudéjar. Pero por ningún lado encontré la fecha de su consagración. Nadie discute el laudable propósito del Sr. Dorantes que porfió en titular la iglesia bajo la advocación de la Inmaculada Concepción, pero en Torredonjimeno nos adelantamos a su piadoso propósito.
Según D. Alfredo Ureña Uceda, "la primera noticia constatada sobre la necesidad de la construcción de esta nueva iglesia para acoger a la creciente población tosiriana se remonta a 1490", por lo que -si contamos la intención- ya le llevamos 15 años de ventaja a Dorantes y los onubenses.Las trazas del edificio de nuestro templo parroquial son mucho más antiguas que las del de Huelva. Nuestra iglesia se hizo en estilo tardogótico, con una participación más que probable de albañiles formados en las escuelas arquitectónicas de Europa: lo indican la factura de los nervios góticos, así como la apertura de la puerta mayor de la parroquia en la misma base de la torre campanario (elemento que podemos ver en la también gótica Iglesia Mayor de Ulm, Alemania) . Nuestra parroquia sería consagrada el 11 de octubre de 1529 por el teólogo tosiriano Sr. D. Diego de Calatayud, obispo dimisionario de las Islas Cícladas, que actuó en delegación del Obispo de Jaén de aquella fecha, D. Esteban Gabriel Cardenal Merino.
Don Juan no sólo nos lo dijo por tradición oral, también lo escribió en su libro "Historia de la Ibérica Tosiria":
"Se da la circunstancia de que es la primera Iglesia Consagrada al misterio de la Inmaculada Concepción de María Santísima".
Muchos siglos antes de proclamarse el dogma de fe de la Inmaculada Concepción, definido en la bula "Ineffabilis Deus", de 8 de diciembre de 1854, lo mismo Torredonjimeno que Huelva pugnaban por extender la devoción con celo. Sabido es el litigio que se arrastró durante siglos a cuenta de la Inmaculada Concepción: los dominicos eran bastante reacios a proclamarla y sus más denodados defensores (tal el caso de Duns Scoto) fueron los franciscanos. En España prendió con un inusitado fervor el "inmaculismo" y por ello fuimos lós más acérrimos defensores de la Purísima Concepción.
Por eso, nuestro cronista franciscano del siglo XVIII, el Reverendo Padre. fray Juan Lendínez, todavía recordaba las coplas que en la villa se cantaban en loor de la Inmaculada Concepción, dejándonos estos cuatro versos de Miguel Cid (1550-1615), que son el testigo fiel de la adhesión incondicional de nuestros antepasados por este amabilísimo dogma:
TODO EL MUNDO EN GENERAL
A VOCES REYNA ESCOGIDA,
DIGA QUE SOIS CONCEBIDA
SIN PECADO ORIGINAL.
Sin embargo,
viernes, 2 de octubre de 2015
VI JORNADAS HISTÓRICO-CULTURALES "AUGUSTA GEMELLA TUCCITANA"
VI Jornadas histórico-Culturales“Augusta Gemella Tuccitana”
La Asociación de Estudios Jamilenudos certificará la participación en las jornadas de todos los participantes.
(Homenaje a Martín Ximena Jurado)

Nos complace comunicar a nuestros lectores que el sábado, 7 de noviembre de 2015, tendrá lugar en la Casa de la Cultura de Higuera de Calatrava la VI Jornada Histórico-Cultural "Augusta Gemella Tuccitana", organizada por la Asociación Cultural de Estudios Jamilenudos y con la que tiene el honor de colaborar nuestra Asociación Cultural Cassia de Torredonjimeno, entre otras asociaciones culturales de los pueblos hermanos de la comarca.
En esta ocasión el tema central será ARQUITECTURA Y URBANISMO EN LA COMARCA DE MARTOS. Se trata de un evento anual de considerable impacto cultural para la provincia de Jaén y, en concreto, para nuestra comarca calatraveña, gracias en gran medida al tesón de nuestro amigo D. José Carlos Gutiérrez Pérez, historiador y Cronista Oficial de Jamilena.
La comarca de Martos es un espacio en el que encontramos innumerables elementos arquitectónicos que arrancan desde época prerromana hasta nuestros días. Dichos elementos arquitectónicos, tales como castillos, iglesias, casas particulares, etc., los encontramos en muchas ocasiones organizados en torno a una red urbana que ha llevado a que sea muy compleja en base a las diferentes culturas y periodos que se han sucedido en este territorio.
Ante ello las presentes jornadas pretenden ofrecer un poco más de luz sobre dichos temas con el deseo de poder ir completando ese puzzle que todavía sigue siendo la historia de la comarca de Martos.
DIRECTOR
D. José Carlos Gutiérrez Pérez, presidente de ASCUESJA y Cronista Oficial de Jamilena.
SECRETARIO
D. Luis Morales Quesada.
TEMAS
Elementos arquitectónicos de carácter civil o religioso en diferentes periodos (castillos, iglesias, casas, ayuntamientos, etc.).
Lecturas interdisciplinares de los elementos arquitectónicos (arqueología de la arquitectura, ingeniería civil…)
Arquitectos naturales de la comarca de Martos o que dejaron su huella en la misma.
Evolución urbanística de los municipios de la comarca de Martos.
Propuestas de restauración y recuperación de edificios y espacios urbanos.
Comunicaciones de temática libre sobre historia de la comarca de Martos.
ALUMNADO Y COMUNICANTES:
Investigadores, profesores en activo, alumnos universitarios y demás público interesado en el tema o que quieran presentar comunicaciones centradas en la comarca de Martos o en otros lugares del resto de la provincia de Jaén y de España, que versen sobre el tema de las jornadas.
HORAS LECTIVAS:
20 horas (12 presenciales y 8 no presenciales). Las horas no presenciales se justificarán con la presentación de una comunicación a las jornadas o la entrega de un trabajo sobre las mismas.
PROGRAMA:
Lugar: Sala "Los Arcos" de Higuera de Calatrava, Pza. del Ayuntamiento.
Sesión de mañana:
9-10 horas. Entrega de documentación.
10-10,30 horas. Inauguración de las Jornadas y explicación del desarrollo de las mismas.
10,30-11,30 horas. I ponencia.
11,30-12 horas. Descanso.
12-13 horas. Lectura de comunicaciones
13-14 horas. II ponencia.
14-16 horas. Descanso
Sesión de tarde:
16-17 horas. Visita guiada por el casco histórico de la villa de Higuera de Calatrava.
17-18 horas. III Ponencia.
18-18,30 horas. Descanso.
18,30-19,30. Lectura de comunicaciones.
19,30. Clausura.
INSCRIPCIÓN:
Gratuita.
Enviar ficha de inscripción a: Asociación de Estudios Jamilenudos. Paseo Fuente Mayor, nº 4, 2º I. CP: 23658. Jamilena (Jaén); o a los e-mail: ascuesja@hotmail.com ó jocagutpe@hotmail.com
Entidades organizadoras:
Asociación Cultural y de Estudios Jamilenudos
Colaboran:
Excmo. Ayuntamiento de Higuera de Calatrava
Centro Guadalinfo de Higuera de Calatrava
Asociación Provincial de Cronistas Oficiales “Reino de Jaén”
Asociación de Cronistas e Investigadores Locales de la Sierra Sur de Jaén (ACISUR)
Asociación Cultural Cassia, de Torredonjimeno
Asociación de Amigos del Archivo Histórico Diocesano de Jaén.
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lunes, 7 de septiembre de 2015
LA VIRGEN DE CONSOLACIÓN, LA VIRGEN DEL PARÁCLITO
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| Fotografía de la original Sagrada Imagen de Nuestra Señora de Consolación, desaparecida en 1936. |
CONSIDERACIONES EN TORNO A LA ADVOCACIÓN DE NUESTRA PATRONA
Manuel Fernández Espinosa
En vísperas de la romería de Nuestra Señora de Consolación no quisiera que pase la oportunidad de considerar aquí el nombre que recibe la Virgen María en nuestra advocación local. Es algo a lo que tal vez estamos tan familiarizados los tosirianos que, muchas veces, se nos pasa por alto el profundo significado que se encubre bajo el nombre que María Santísima ostenta en su advocación de Consolación.
Sin embargo, aunque estamos familiarizados con su nombre de Consolación, notamos que este nombre mariano no es frecuente imponerlo a los niños que se bautizan en nuestras parroquias. Ya sabemos que eso de poner nombres de pila va últimamente por modas, pero constatamos que ha decaído bastante la costumbre de nombrar a las niñas tosirianas con el nombre de Consolación (buena forma de rescatar esto podría ser la de añadir el nombre de Consolación a los nombres de varón: José de Consolación, Antonio de Consolación...). Cuando se ha tenido la suerte de estudiar los libros de nuestros archivos parroquiales, tanto de la Iglesia Parroquial Mayor de San Pedro Apóstol como de la Sacra Parroquial de la Inmaculada Concepción de Santa María, puede verse que en otras épocas no era tan insólito como hoy lo parece que Consolación fuese el nombre de pila de las tosirianas.
Sin embargo, aunque estamos familiarizados con su nombre de Consolación, notamos que este nombre mariano no es frecuente imponerlo a los niños que se bautizan en nuestras parroquias. Ya sabemos que eso de poner nombres de pila va últimamente por modas, pero constatamos que ha decaído bastante la costumbre de nombrar a las niñas tosirianas con el nombre de Consolación (buena forma de rescatar esto podría ser la de añadir el nombre de Consolación a los nombres de varón: José de Consolación, Antonio de Consolación...). Cuando se ha tenido la suerte de estudiar los libros de nuestros archivos parroquiales, tanto de la Iglesia Parroquial Mayor de San Pedro Apóstol como de la Sacra Parroquial de la Inmaculada Concepción de Santa María, puede verse que en otras épocas no era tan insólito como hoy lo parece que Consolación fuese el nombre de pila de las tosirianas.
Pero no es esta cuestión la que demanda nuestra atención. Lo que queremos es profundizar en el significado de "Consolación". La advocación como tal tiene un vínculo antiguo con la tradición de la familia espiritual agustiniana, como tuve ocasión de mostrar en el artículo LA SAGRADA CORREA DE SANTA MÓNICA Y SAN AGUSTÍN. En nuestra Diócesis de Jaén nuestra Virgen de Consolación no es la única que lleva este nombre, también podemos encontrarla en la Patrona de Castellar de Santisteban y, en Andalucía, la hallamos también en la Patrona de Utrera (Sevilla).
La talla original de nuestra Virgen de Consolación fue descubierta en 1458 y, hasta donde se nos alcanza, lo fue en una cueva; según lo recoge fray Juan Lendínez: "prezedió revelación del sitio en que estaba oculto su Divino thesoro; que fue a medio quarto de legua de la Población por su parte Occidental. Cabaron en el sitio, y hallaron en una cueba subterránea la ymagen Sagrada" (transcribo el pasaje respetando la grafía de fray Juan Lendínez).
La talla original de nuestra Virgen de Consolación fue descubierta en 1458 y, hasta donde se nos alcanza, lo fue en una cueva; según lo recoge fray Juan Lendínez: "prezedió revelación del sitio en que estaba oculto su Divino thesoro; que fue a medio quarto de legua de la Población por su parte Occidental. Cabaron en el sitio, y hallaron en una cueba subterránea la ymagen Sagrada" (transcribo el pasaje respetando la grafía de fray Juan Lendínez).
Fray Juan Lendínez no ofrece una explicación de las razones que justificarían que se eligiera la advocación de Consolación, pero dice: "con su hermosísimo rostro llenó de Consolación los corazones christianos... en esta sagrada Imagen tienen los fieles de la Villa el recurso para todas las aflicciones de la vida; como los Pueblos vezinos, esperimentando el Divino favor. Creese ser esta Sagrada Imagen una de las que ocultaron los christianos muzárabes en el año de 1124, en que pasaron al destierro de África".
No sabemos la razón por la cual nuestros antepasados escogieron el nombre de Consolación. Según apuntan algunos la Virgen se denominó en un principio Virgen de la Cueva (pero ignoramos la fuente en que se basan para esto, pudiendo ser transmisión oral). También hubieran podido escoger el nombre de Visitación, dado que -como pude mostrar en las páginas de ÓRDAGO- la fiesta de Nuestra Señora de Consolación se celebraba por el día de la Visitación, como así se desprende de los frescos góticos que hoy pueden verse, muy deteriorados por desgracia, en la actual sacristía que fue la ermita primitiva y consta, en los libros parroquiales, que todavía en el siglo XVIII referían nuestra Virgen de Consolación a la Festividad de la Visitación de la Virgen María a su prima Santa Isabel. Lo que merece destacarse es que muy tempranamente se impone la advocación de Consolación, relegando -en caso de haberse llamado así en su origen- el que pudo tener de Virgen de la Cueva y no sabiéndose que jamás se llamara de la Visitación. Para explicar que se denominara Consolación se alude a que así la llamaron por hallarla como "consuelo" en las mortandades que producían las epidemias y las guerras del siglo XV. Pero, como digo, poco se puede tener claro en esta cuestión.
Consolación deriva del latín "consolatio, -onis" y su significado es "acción y efecto de consolar" y, etimológicamente, el verbo "consolar" ("consolari" en latín) puede analizarse en su origen indoeuropeo: "con-" que es un prefijo que indica unión y "solari" que viene a significar "favorecedor". Tampoco habría que descartar que en "solari" podemos descubrir la presencia de la palabra "sol". Los herejes cátaros tenían un sacramento que se denominaba "Consolamentum" y algunos de los estudiosos de este fenómeno han propuesto la etimología de "con el sol".
Sería el filósofo Boecio (nacido en Roma aproximadamente el año 480 y ejecutado en Pavía allá por el 524 o el 525) el que en prisión redactaría uno de los libros que incluirían el nombre de Consolación: el "De consolatione philosophiae". En este libro, su autor nos presenta a la Sabiduría que se le aparece para aliviarle en la tribulación que padece en la cárcel. "De consolatione philosophiae" es un libro muy solicitado a lo largo de todas las épocas y León XIII llegó incluso a aprobar el culto que en Pavía se le profesa a Boecio como mártir de la fe cristiana. El "De consolatione philosophiae" debiera ser considerado como una de las inspiraciones para denominar a la Virgen María como Consolación, en virtud de corresponderle a Ella el título de "Sedes sapiéntiae" (Trono de Sabiduría) como se le invoca en la Letanía Lauretana. Cristo, Sabiduría Encarnada, tiene en la Virgen María su Sede, su Trono. También, en dicha Letanía Lauretana, se la invoca a María como "Consolátrix afflictórum" (Consoladora de los afligidos).
Pero para entender el profundo significado de la Virgen en su advocación de Consolación tenemos que ir sin ninguna duda al Espíritu Santo.
La tradición bimilenaria de la Iglesia ha otorgado al Espíritu Santo algunos nombres que la teología llama "apropiados", como son: Espíritu Creador, Huésped del Alma, Sello, Unión, Beso, Fuente Viva, Fuego, Luz Beatísima, etcétera... y uno de los primeros y más acrisolados que se dan, en el mismo Nuevo Testamento, es el de Espíritu Paráclito. Es el mismo Jesucristo Nuestro Señor el que lo llama así, como puede comprobarse en Juan 14, 16 y 26; 15, 26; 16, 7. Aunque muchos teólogos han interpretado "Paráclito" como maestro por decirnos Jesucristo: "os enseñará toda verdad" (Juan 14, 26), "Paráclito" es en griego "Parakletos" que significa lo que en latín "Consolator"... Espíritu Consolador. Tenemos así que es el Espíritu Santo, fuente de toda sabiduría y consuelo, el que está operando a través de María Santísima en su advocación de Consolación.
Desde los orígenes de su segunda época, desde el hallazgo de la Virgen de Consolación en 1458, ésta devoción condensa tres grandes misterios teológicos:
-Fue descubierta en una cueva, muy posiblemente -como apunta fray Juan Lendínez- ocultada por los mozárabes que fueron duramente reprimidos tras la expedición de Alfonso I el Batallador (véase mi conferencia: LA RECONQUISTA PERMANENTE). Como imagen sagrada de la Madre, Nuestra Señora de Consolación nos remite a la Mater Telúrica, con un profundo sentido religioso de autoctonía: los hijos de la tierra nacen de la tierra que es su Madre. Pudo llamarse Virgen de la Cueva.
-Fue celebrada en la festividad de la Visitación de María a su prima Santa Isabel. Y el episodio de la Historia Sagrada en que se refiere esta visita no es sólo el episodio histórico de la misma, sino que, como todo lo verdaderamente religioso, en la Visitación de María a Santa Isabel encontraron nuestros antepasados (tenemos nosotros que reencontrarlo) el paradigma ejemplar de la merced que nos hizo la Virgen María "visitándonos" en 1458, para indicarnos el lugar en que habían ocultado su talla, para librarla de la profanación, los cristícolas que sufrieron la tiranía musulmana.
-Es Consolación, por serla de los afligidos, por ser Trono de Sabiduría, puesto que la Sabiduría es la mayor de fuente de Consolación. Y es Consolación como vía privilegiadísima de la acción de Dios Espíritu Santo Paráclito y Consolador.
sábado, 5 de septiembre de 2015
EL SUPERVIVIENTE TOSIRIANO DE LA MASACRE DE DAR QUEB DANI
| Miguel Cañada Moreno |
LA TRAICIÓN DE LOS OFICIALES
Manuel Fernández Espinosa
Nació en Torredonjimeno y se llamaba Miguel Cañada Moreno. Allá por el tórrido mes de agosto de 1919 había sido reclutado y fue enviado a África, donde se libraba una crudelísima guerra contra el Moro. Este tosiriano fue uno de los pocos españoles supervivientes que pudieron contar el episodio de la matanza de Dar Queb Dani, sin deber su salvación a la traición -como los oficiales que vamos a ver a continuación.
El Coronel de Miguel Cañada Moreno fue el traidor Silverio Araújo Torres que a la luz del Informe Picasso fue condenado y posteriormente, como la mayoría de los culpables, se vio indultado, lo que era un escándalo por la impunidad en que quedó él y los señoritos que con él formaban parte de la oficialidad de dicho destacamento.
La posición de Dar Queb Dani estaba sitiada por los rifeños. Un destacamento español, del que formaba parte Miguel Cañada, está bajo las órdenes del Coronel Araújo Torres. Aráujo era a su vez el jefe de mayor rango de entre los oficiales de la posición. El cobarde Silverio Araújo Torres decide, después de debatirlo con sus oficiales, rendirse y pagar 5.000 pesetas a los rifeños para que los sanguinarios hijos de las cabilas le perdonen la vida a él y a sus oficiales. Se hace un arreglo con un emisario moro y los oficiales abandonan el puesto, después de ordenar a su tropa que abandonen las armas.
Los soldados españoles obedecen a sus mandos. La morisma asalta la posición. Y pasa a cuchillo a casi toda la guarnición, abandonada por sus jefes, mientras que se les respeta la vida a los oficiales que compraron su pellejo. Los oficiales asistieron al asesinato brutal y horrible de sus hombres, sin hacer nada por ellos, faltando al honor militar. Así dice el informe de lo sucedido:
“Tras parlamentar con el jefe de los sitiadores y habiéndole hecho entrega del dinero, se ordena a la tropa que abandone las armas, momento que aprovechan los harkeños para lanzarse sobre los indefensos soldados, matando a unos 900, pero conservando la vida de unos treinta oficiales que no han hecho nada para defender a sus hombres.”
Y el informe resalta que los oficiales se marchan: “porque ya nada tienen que hacer allí”. Miguel Cañada Moreno salvó la vida sin que sepamos de qué manera pudo escapar a las gumías moras. El miserable Silverio Araújo y su oficialidad escapó con vida y más tarde, tras instruirse la investigación, Araújo fue indultado.
NOTA: Es un resumen de un artículo más denso del mismo autor, publicado en la Revista Cultural ÓRDAGO de Torredonjimeno (Jaén).
jueves, 27 de agosto de 2015
LOS DRAGONES DEL REINO DE JAÉN
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| Escudo del Cabildo de la Catedral de Jaén Imagen: Jaén, Portal Web Municipal |
DRAGONES, SIERPES, LAGARTOS Y SERPIENTAS
Manuel Fernández Espinosa
En pocas zonas de la Península Ibérica, con excepción del norte, encontraremos tantas referencias al dragón como en el antiguo Reino de Jaén: en sus leyendas populares, en su heráldica eclesiástica y nobiliaria, en las leyendas fundadoras de sus pueblos, en la noticia de los festejos... podemos comprobar que el dragón ocupa un lugar destacado en nuestro imaginario colectivo.
Cuando Fernando III el Santo reconquista la ciudad de Jaén, en 1246, solicitó a la Santa Sede el traslado de la sede episcopal de Baeza a Jaén, lo cual le fue concedido por el Papa Inocencio IV, realizándose en efecto la transferencia entre el mes de septiembre de 1248 y el de marzo de 1249. Nuesta S. I. Catedral de Jaén todavía muestra el escudo, compuesto por la figura sedente de la Santísima Virgen con el Niño Dios, teniendo como escabel un dragón y un recinto amurallado que corresponde a la ciudad fortificada de Jaén. La descripción de este dragón ha variado en el correr de los siglos. En algunas versiones se le presenta con "busto y patas de águila, cuerpo de serpiente... y en otras, cuartos traseros de león, alas de murciélago y cola terminada en dardo" -según nos lo describe un trabajo de D. Juan Barranco Delgado. Todo indica que la imagen de la Virgen María de este escudo diocesano se inspira en la Virgen de la Antigua que trajo Fernando III el Santo para ser entronizada en nuestra Catedral, donde hasta la presente recibe culto. En julio de 1282, el Obispo Pascual otorgó al templo de Santa María de Úbeda la categoría de Colegiata y, vinculándolo a la Catedral de Jaén, le concede un sello que guarda una directa relación iconográfica con el escudo de la Catedral jaenera. Según es tradición, algunos han querido ver en la figura de este dragón heráldico una traslación fantástica de una determinada disposición urbanística de la ciudad, incluso con correspondencias astrológicas. No queremos dejar de citar en esta línea los trabajos interpretativos de D. Joaquín Montes Bardo o de D. José Torres Fernández, éste último ha dedicado un libro a esta temática bajo el título "El dragón de Jaén".
Más allá de estas interpretaciones pienso que la iconografía de este escudo es una traslación a la heráldica eclesiástica de Jaén de la Virgen Apocalíptica, de la que San Juan nos habla: "una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida de sol con la luna bajo los pies y una corona de doce estrellas bajo su cabeza [...] Apareció otra señal en el cielo, una gran serpiente roja, con siete cabezas y diez cuernos" (Apoc. 12, 13). Imagen apocalíptica que no puede considerarse sin la referencia al Génesis 3, 15: “Ella te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar”.
En la heráldica nobiliaria los dragones no faltan. La leyenda del escudo de los Valdivia que poblaron Baeza, expandiéndose por el Reino de Jaén, es curiosa e interesante. En su origen el escudo de los Valdivia no fueron dos dragones, sino un caballero en lucha contra un dragón. Así nos lo cuenta Antonio de Barahona en una carta a D. Martín de Xodar:
"El linage de los Baldibia es de muy nobles caballeros, hijosdalgo en su Solar en la montaña, á un caballero deste linage le aconteció un caso y fue ansí, que un niño hijo suyo saliendo de poblado fue por una montaña á do estaba una Sierpe, la cual se lo comió y cuando supo este caballero como penado por la muerte de su hijo, salió como aburrido á buscar la Sierpe y encontrando con ella dio tan buena maña y recaudo que la mató, de allí los de este linage traen por armas un Caballero peleando con una Sierpe y como desta manera parecía la ejecutoria de San Jorge, conmutaron el caballero en Sierpe de manera que traen dos Sierpes, la principal que representa el caballero trae echado al cuello sobre la lanza el arzón y de la punta de la lanza pasada por la boca de la otra Sierpe".
En Torredonjimeno también contamos con una piedra armera que podemos ver en la fachada de una casa de la Placeta de Cobos. Aparece en este escudo heráldico dos dragones enfrentados y con las colas entrelazadas, haciendo de eje central un pozo con su brocal. Nuestro amigo Andrés Nicás Moreno, en su libro "Heráldica y genealogía en el reino de Jaén", apunta que podría tratarse de una versión del escudo de los Valdivia, aunque por no haber a día de hoy documentación que pueda confirmarlo lo pone prudentemente entre interrogaciones. El caso de este escudo recuerda la pareja de dragones que con profusión se repite como motivo iconográfico en el arte escandinavo e irlandés medieval, aunque en las miniaturas y otros soportes donde irlandeses y nórdicos plasmaron la pareja de dragones, las figuras draconianas adoptan una forma más esquemática.
La popular leyenda del Lagarto de Jaén es por todos conocida. Alfredo Cazabán Laguna y Juan Eslava Galán han escrito las mejores páginas sobre esta leyenda y merece recordarse aquí el libro de Eslava Galán "El Lagarto de la Malena y los Mitos del Dragón" (1980). Las versiones de la leyenda dan como matador del "lagarto" (esto es, del dragón) a un caballero, a un preso o a un pastor.
Pero menos conocido es el hecho del que nos da cuenta los "Hechos del Condestable". cuando Miguel Lucas de Iranzo celebró sus bodas con Doña Teresa de Torres vino a escenificarse como parte de los festejos palaciegos una curiosa función "teatral". En ésta jugó un papel fundamental la servidumbre de la Casa del Condestable, cuyos criados se habían caracterizado para la ocasión ataviándose a manera de extranjeros: "en forma de personas estrangeras, con falsos visages, vestidos de muy nueva e galana manera...". Cuenta el cronista testigo de aquello que la función representaba el drama figurado de una comitiva de niños (los pajes del Condestable) que habían sido tragados por la "serpienta" (dragón) cuando estos pasaban por las proximidades de Jaén: "çerca de aquella çibdad, en el paso de una desabitada selva, una muy fiera e fea serpienta lo avío tragado". La "serpienta" también hizo aparición en la función teatral, merced a un artilugio fabricado por carpinteros: "asomó la cabeça de la dicha serpienta, muy grande, fecha de madera pintada; e por su artefiçio lançó por la boca uno a uno los dichos niños, echando grandes llamas de fuego. Y así mismo los pajes como trayen las faldas e mangas e capirotes llenas de agua ardiente, salieron ardiendo, que paresçía que verdaderamente se quemaban en llamas. Fue cosa por çierto que mucho bien paresçió".
Es una noticia suficientemente interesante, dado que en ella se pone de manifiesto a través de una función teatral y lúdica lo que posiblemente podía ser un antiguo ritual que nos remite al mito universal del "ser tragados por el mostruo". Dicho arquetipo lo encontramos en el pasaje bíblico de Jonás y la "ballena". El monstruo marino se traga a Jonás, manteniendo en su vientre al profeta por tres días para luego vomitarlo de vuelta a la vida. Esto prefiguraba míticamente la muerte de Cristo (tres días muerto) y su resurreción, motivo por el cual la iconografía cristiana, desde las catacumbas, viene reproduciendo este pasaje del Antiguo Testamento.
En otro orden de cosas, los dragones también están presentes en el entramado de mitos fundacionales de Martos. Tanto Diego de Villalta como Francisco Delicado ofrecen sobre este particular un valioso material en sus obras. El patronazgo de Santa Marta en Martos se atribuía precisamente a una legendaria aparición de la santa, especial protectora contra los monstruos como así lo refiere la leyenda hagiográfica que cuenta que Santa Marta mató a la Tarasca, asperjándole con agua bendita. Por esta razón es que la representación de Santa Marta la trae con el acetre y el hisopo y nótese que el actual escudo heráldico de Martos todavía contiene el acetre y el dragón. Contaba Diego de Villalta que Santa Marta apareció providencialmente en Martos, para exterminar una muchedumbre de serpientes que causaban el pánico y muchos estragos entre los primeros pobladores y resuena aquí el mito fundacional de muchas ciudades antiquísimas, siendo muy conveniente que contemplemos que la serpiente es un animal con un simbolismo ctónico muy considerable.
Las consideraciones simbólicas merecerían otro artículo. Aquí hemos ofrecido una aproximación a la enigmática presencia del dragón en nuestra tradición provincial, pero -por supuesto- no está aquí todo dicho.
Pero menos conocido es el hecho del que nos da cuenta los "Hechos del Condestable". cuando Miguel Lucas de Iranzo celebró sus bodas con Doña Teresa de Torres vino a escenificarse como parte de los festejos palaciegos una curiosa función "teatral". En ésta jugó un papel fundamental la servidumbre de la Casa del Condestable, cuyos criados se habían caracterizado para la ocasión ataviándose a manera de extranjeros: "en forma de personas estrangeras, con falsos visages, vestidos de muy nueva e galana manera...". Cuenta el cronista testigo de aquello que la función representaba el drama figurado de una comitiva de niños (los pajes del Condestable) que habían sido tragados por la "serpienta" (dragón) cuando estos pasaban por las proximidades de Jaén: "çerca de aquella çibdad, en el paso de una desabitada selva, una muy fiera e fea serpienta lo avío tragado". La "serpienta" también hizo aparición en la función teatral, merced a un artilugio fabricado por carpinteros: "asomó la cabeça de la dicha serpienta, muy grande, fecha de madera pintada; e por su artefiçio lançó por la boca uno a uno los dichos niños, echando grandes llamas de fuego. Y así mismo los pajes como trayen las faldas e mangas e capirotes llenas de agua ardiente, salieron ardiendo, que paresçía que verdaderamente se quemaban en llamas. Fue cosa por çierto que mucho bien paresçió".
Es una noticia suficientemente interesante, dado que en ella se pone de manifiesto a través de una función teatral y lúdica lo que posiblemente podía ser un antiguo ritual que nos remite al mito universal del "ser tragados por el mostruo". Dicho arquetipo lo encontramos en el pasaje bíblico de Jonás y la "ballena". El monstruo marino se traga a Jonás, manteniendo en su vientre al profeta por tres días para luego vomitarlo de vuelta a la vida. Esto prefiguraba míticamente la muerte de Cristo (tres días muerto) y su resurreción, motivo por el cual la iconografía cristiana, desde las catacumbas, viene reproduciendo este pasaje del Antiguo Testamento.
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| Antigua disposición heráldica del Escudo de nuestros vecinos de la ciudad Martos |
En otro orden de cosas, los dragones también están presentes en el entramado de mitos fundacionales de Martos. Tanto Diego de Villalta como Francisco Delicado ofrecen sobre este particular un valioso material en sus obras. El patronazgo de Santa Marta en Martos se atribuía precisamente a una legendaria aparición de la santa, especial protectora contra los monstruos como así lo refiere la leyenda hagiográfica que cuenta que Santa Marta mató a la Tarasca, asperjándole con agua bendita. Por esta razón es que la representación de Santa Marta la trae con el acetre y el hisopo y nótese que el actual escudo heráldico de Martos todavía contiene el acetre y el dragón. Contaba Diego de Villalta que Santa Marta apareció providencialmente en Martos, para exterminar una muchedumbre de serpientes que causaban el pánico y muchos estragos entre los primeros pobladores y resuena aquí el mito fundacional de muchas ciudades antiquísimas, siendo muy conveniente que contemplemos que la serpiente es un animal con un simbolismo ctónico muy considerable.
Las consideraciones simbólicas merecerían otro artículo. Aquí hemos ofrecido una aproximación a la enigmática presencia del dragón en nuestra tradición provincial, pero -por supuesto- no está aquí todo dicho.
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