De entre todas las obras que tratan sobre la expedición
militar, quizás sea esta la más reseñada y citada por los historiadores.
Escrita por José Delgado, Gobernador del Cuartel General,
trata minuciosamente la expedición y da cuenta de las acciones llevadas a cabo
en cada momento. Su lectura refleja el modo de actuar de D. Miguel, quien en
todo momento, y al estar en franca minoría frente a los ejércitos
perseguidores, supo aprovechar las circunstancias del terreno y de los pueblos
que visitaba, que como bien se cita en el subtítulo de la obra pasaron desde
las Vascongadas a Asturias, Galicia, León, las dos Castillas, Aragón, Valencia,
Murcia, Andalucía, Extremadura, Gibraltar y feliz regreso a Vizcaya con exorbitante
botín y doblados sus efectivos.
A través de sus páginas, el lector entiende que, a pesar de
estar en guerra, D. Miguel usó de los términos del tratado internacional Eliot,
no ejerciendo un uso criminal de su potencial por los pueblos y comarcas que
pasaba, mientras que sus adversarios, lejos de deshumanizar los actos de
guerra, fueron a veces crueles y despóticos.
El historiador Laínez dice sobre el carlismo de 1836: “En las filas carlistas combatieron muchos
descontentos por el injusto reparto social que llevó a cabo la burguesía
liberal”. Pero ello no fue determinante para la causa carlista, y por eso
Gómez no podía establecer a su paso formaciones estables. Ya que “Declararse carlista o, simplemente, ser
sospechoso de simpatizar con el carlismo, equivalía en muchas ocasiones al
fusilamiento, la cárcel o el destierro, y las penas podían extenderse no sólo a
los condenados, sino también a sus familiares”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario