martes, 5 de mayo de 2026

"SOBRE LA MARCHA" DE EDUARDO GIL BERA

 

TRAS LAS HUELLAS DE PÍO BAROJA Y DE MIGUEL GÓMEZ DAMAS


Manuel Fernández Espinosa





Eduardo Gil Bera (Tudela, 1957) es un escritor contemporáneo bilingüe (en euskera y en castellano), con mucho publicado y poco conocido. Entre sus más notables libros destaca una biografía de Pío Baroja que se intitula "Baroja o el miedo" (Península, 2001) y que, quizás en gran parte, explica que el escritor navarro recorriese en lo que pudo el itinerario que Pío Baroja había realizado en 1936 tras las huellas dela Expedición Gómez de 1836.


Es muy probable que Eduardo Gil Bera conociera la Expedición Gómez de la mano de los textos del noventayochista guipuzcoano, aunque siendo nuestro escritor coetáneo de Navarra tampoco podemos descartar que el secular poso del carlismo en su tierra (como en las vascas, en las catalanas y en las valencianas) hubiera podido ponerle en antecedentes sobre el mariscal de campo tosiriano con antelación a sus lecturas barojianas.


Sea como fuere, Gil Bera publica en 1996 el libro de sus propias andanzas que emulan las de Baroja a la zaga de Gómez. Gil Bera titula su libro "Sobre la marcha" (Pre-Textos) y el libro de viaje se convierte en un ensayo sobre la transeúnte y efímera condición de todo lo humano.


Como no era para menos, los cambios experimentados en España tras más de 150 años de la expedición carlista se hacen notar, y por la distancia temporal, pues (como era de esperar) hasta más todavía que en el reportaje barojiano. La geografía física y humana se ha visto muy modificada: caminos por los que discurrió la expedición militar (su infantería, caballería, convoy de carros y bueyes) ya los borró lo que llovío o quedaron perdidos para uso de cabras, muchos pueblos (más que los que halló Baroja) fueron sepultados por las aguas de pantanos, baste mentar Riaño. Con un vehículo matrícula de Navarra y en una España en la que todavía nos levantábamos con atentados de ETA, el viajero escritor y su acompañante suscitan suspicacias en algún que otro lugar donde se entiende que Navarra no está fuera de las reclamaciones abertzales.


Según el juicio de Eduardo Gil Bera, el General Gómez era buen táctico e intachable militar de honor, aunque le regatea su capacidad estratégica. También resalta el carácter tornadizo de la naturaleza humana que se acomodaba a la situación con lealtad volátil y que, según vinieran ora los carlistas ora los isabelinos, se cambiaba de chaqueta sin vergüenza alguna.


Si bien Baroja pasó en su recorrido por la provincia de Jaén, nada hace pensar que visitara nuestra localidad. En cambio el escritor tudelano sí que nos hace el honor de visitar Torredonjimeno. Así es como se presenta en nuestra localidad de incógnito y su llegada coincide con la celebración de la fiesta de la Cruces.


Nada más entrar Gil Bera divisa Talleres Gómez y lo anota: "¡"Talleres Gómez" pintado en una pared!". No parece que pidiera información (tampoco existía en esas fechas la revista ÓRDAGO), pero a poco que hubiera hecho pesquisas se habría visto recompensado al saber que esos Talleres Gómez, además de haber sido una de las empresas más señeras de Torredonjimeno, guardan una relación con el General Gómez, así como el corresponsal epistolar de Baroja, Jaime Gómez Cruz, guardaba esa relación de consanguinidad.


Gil Bera describe algunas escenas que contempla cuando pasea por nuestras calles (recordemos que se celebraba la fiesta de Cruces) y anota: "No sé quién ni qué obliga a toda esta gente a hacer de andaluces de estampa, pero no dan el pego ni de lejos". Con lo que, guste o no, levanta acta de algo que se hace patente: de un tiempo a esta parte, las manifestaciones culturales han perdido su autenticidad en la imitación servil de estereotipos que no son propios de nuestra idiosincrasia: así lo vemos con Semana Santa "sevillanizada", en Romerías "rocieradas" y en Cruces... La opinión de este perspicaz observador debiera valernos por su imparcialidad: ni gana ni pierde nada.

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LA FACCIÓN DE GÓMEZ Y SUS UNIDADES MILITARES EN CÁCERES, 1836 (Primera Guerra Carlista). MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ PLAZA. Alcántara, 79 (2014): pp. 67-102

 



Luis Gómez

Enjundioso ensayo sobre el paso de la columna del General Gómez por Cáceres. El autor, Miguel Ángel Rodríguez Plaza aborda el tema con rigurosidad y con gran aporte de fuentes documentales, tanto de libros ya citados en esta misma serie de entradas que homenajean el 190 ª Aniversario de la Expedición de Gómez, como de datos de archivos provinciales y civiles.

Ello permite entresacar muchas conclusiones. En otras entradas hemos hablado de lo mucho que la prensa liberal mentía, pues era su misión, para desprestigiar a los que llenaban las filas carlistas, tanto como para ridiculizar a los seguidores de la causa del pretendiente, o para mentir y exagerar, directamente sobre algún lance de la columna frente a los cristinos. Ya hemos contado que, si por la prensa fuera y por la cantidad de presos o muertos que se le mencionan en las páginas liberales, Gómez habría de tener una columna tan grande como un si guiase 200 divisiones.

Otra gran mentira es el decir que los carlistas, pasaban a sangre y fuego a las poblaciones, vejándolas y haciendo gran crueldad. Este relato servía para animar a los lectores a largas tertulias en los cafés de las capitales de provincia y dar así rienda suelta a la fantasía.

El autor de este trabajo dice sobre este tema:    

“Durante el paso y permanencia del general no hubo que lamentar desgracias personales. Pascual Madoz nos manifiesta que Gómez tuvo a gala un loable gesto, de los que tanto le distinguieron, dando libertad a un crecido número de prisioneros después de prestarles juramento de no volver a las armas contra la causa de D. Carlos, haciendo así honor a su personalidad que contrasta con el comportamiento que solía tener Cabrera, más cruel y con el apelativo de sanguinario”


lunes, 4 de mayo de 2026

REVISTA DE HISTORIA MILITAR INSTITUTO DE HISTORIA Y CULTURA MILITAR. Las Guerras Carlistas. Año LXVI, 2022. Núm. Extraordinario II. “Las expediciones carlistas”, por don Alfonso BULLÓN DE MENDOZA Y GÓMEZ DE VALUGUERA, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad CEU San Pablo.

 



Luis Gómez

De la ya mencionada en otras ocasiones Revista de Historia Militar que edita el Instituto de Historia y Cultura Militar a través del Ministerios de Defensa, destacamos este ejemplar que se centra en las Guerras Carlistas.

Entre los autores que firman los artículos que la conforman destacamos a Javier Alonso Urcelay, fundador del museo Carlista de Madrid y gran conocedor de este tema.

Y como no, a Alfonso Bullón de Mendoza y Gómez de Valuguera, quien en el ejemplar en cuestión hace un repaso por las principales expediciones carlistas de la primera guerra, y como no, habla de la Gómez, de la cual él es un gran conocedor y autor de uno de los libros de referencia.

Alfonso resume brevemente la expedición del tosiriano Gómez, haciendo hincapié en los muchos perseguidores que tuvo y a los que derrotó o esquivó. Rodil, por ejemplo, es visto como un incompetente, que no pudo con Gómez en ninguna ocasión y que esa misma incapacidad le costaría el puesto. Otros como Narváez o Espartero, persiguieron a Gómez, pero no le llegaron a detener

Si la expedición fue un éxito o un fracaso es todavía a día de hoy tema de debate entre especialistas.


domingo, 3 de mayo de 2026

ALJARANDA. Revista de estudios Tarifeños, nº 62. 2006. “1836: La defensa de Tarifa durante la incursión carlista de Gómez en el Campo de Gibraltar”. Juan Antonio Patrón Sandoval

 



Luis Gómez

 

Estudio del paso de la expedición del general tosiriano a su paso por Tarifa. El autor, Juan Antonio Patrón, articula un estudio muy completo al relatar la defensa que la localidad tarifeña hizo al tener noticias de la llegada de la columna de Gómez a sus inmediaciones.

Temerosos del asalto de los carlistas a la localidad, autoridades civiles y militares se apresuraron a defender y atrincherar el recinto, con artillería soldados y envío de petición de refuerzos a todas las instancias.

Llegado el día en el que todos esperaban un asalto y lucha encarnizada por la defensa de las murallas, Gómez decide alejarse y dirigir sus tropas hacia otra localidad. El objetico de esta maniobra era zafarse de las columnas cristinas que le estaban persiguiendo y que con tropas muy superiores y pertrechadas le acosaban.

No obstante, y pese a la inferioridad numérica, Gómez elude la pinza crisitna y salva el grueso de su expedición.

A partir de esta acción, Gómez dirigirá su columna hacia sus bases de partida, y de norte a sur, pateará otra vez toda la península perseguido siempre, pero sin ser detenido, por tropas mucho más preparadas pero peor comandadas.


sábado, 2 de mayo de 2026

LOS CARLISTAS EN VILLAMARTÍN. LA EXPEDICIÓN DEL GENERAL GÓMEZ. Cuadernos de Villamartín, nº 2. Fernando Romero Romero, 1996.

 



Luis Gómez

Villamartín es una localidad de la provincia de Cádiz que en la actualidad cuenta con una población de unos doce mil habitantes. Situada al noreste de la capital de la misma, está muy cerca de las localidades de Utrera y Ronda.

El trabajo relata los pormenores de la expedición de Gómez por esas tierras, incluyendo, como suele ser el caso en estos trabajos, interesantes noticias y relatos de personajes locales encontrados en archivos municipales. 

El paso de Gómez por las localidades gaditanas y su llegada a la sombra de Gibraltar. La persecución de la columna por las tropas de Narváez y el encontronazo en Majaceite, donde Narváez y los liberales venden en la prensa liberal un triunfo rotundo de sus tropas frente a las carlistas, cuando a decir de los testigos e historiadores, no fue tal.

Según se dedujo de la acción en cuestión, las tropas carlistas, conocedoras de su situación y acoso por los liberales, ordenan la retirada escalonada y ocupando los altos de las montañas, de tal manera que no se retire una sección hasta que la otra no haya ocupado la posición y pueda defender la retirada de la siguiente.

Esto aseguraba el traslado de los bagajes y hospital, y la mayoría de la tropa.

En plena noche, y sin caminos, algunos soldados carlistas extraviados caen en manos de lso cristinos. Cuando amanece. Gómez y su expedición ya no está al alcance de Narváez. Pero lejos de asimilar el fracaso, vende en la prensa que ha infringido un duro golpe a los carlistas con numerosos soldados presos en combate.

Esa prensa liberal necesitaba de este refuerzo panfletístico para poder resistir y no ver resquebrajar la dura represión en la que vivían los que en los municipios andaluces vivían los no liberales.  

El estudio de Romero indica en sus páginas algo que ya hemos constatado en numerosos trabajos de cronistas y artículos diversos. Gómez no era para nada cruel o vesánico en el trato con los liberales que se encontraba. Si así lo hiciera, la fama le prevalecería y no hubiese encontrado acomodo en ningún sitio por los partidarios de su causa. Este pasaje sobre su estancia en Villamartín es así de elocuente:

Lo más escandaloso de la jornada fue un oscuro asunto del que luego se mandó abrir investigación: según una denuncia presentada al Gobierno Político, un vecino de Villamartín se presentó a Gómez y dio parte "señalándole las casas de algunos Nacionales y Patriotas para incitar su venganza". El rebelde, más caballero que el delator, reprobó su acción y no tomó represalias contra los liberales descubiertos, y parece que todo esto sucedió en presencia de los guías facilitados por el Ayuntamiento a la facción”


viernes, 1 de mayo de 2026

LUCENA Y LA EXPEDICIÓN CARLISTA DEL GENERAL GÓMEZ. Luisfernando Palma Robles. Cronista Oficial de Lucena. “Crónica De Córdoba Y Sus Pueblos” Boletín nº XIV. 2008. Editado por la Ilustre Asociación Provincial de Córdoba de Cronistas Oficiales.

 



Luis Gómez

Este tipo de trabajos suele ser más habitual de lo que parece. A lo largo de los años, diferentes historiadores y cronistas han ido eligiendo como tema a estudiar el paso de la columna Gómez por sus localidades y explicar lo que ello supuso para el vecindario de la época.

Lo bueno de este tipo de trabajos es la abundante información que nos aportan en relación a actas o archivos de los municipios afectados. Esa documentación sería imposible de trabajar si no se hubiesen realizado previamente este tipo de trabajos.

La mayoría de los ayuntamientos andaluces eran de corte liberal. Es más, una vez notificado el estado de guerra, las diputaciones hicieron sonar las alarmas y movilizaron todos sus recursos para instalar en los ayuntamientos a ediles de absoluta confianza, evitando así que los partidarios a la causa carlista pudieran obtener algún tipo de beneficio o convertir su localidad en reducto contra los cristianos.

Este trabajo muestra lo que supuso en Lucena las noticias del paso de Gómez por su localidad. Hasta dos veces llegó el tosiriano a poner sus botas en Lucena.

El trabajo termina con apéndices de interés, y también lo es el hecho de que se trabaja el devenir de ciertos militares y aristócratas caídos presos y llevados al norte como rehenes.

El listado de los integrantes de la Milicia Urbana lucentina es otro dato interesante.  


jueves, 30 de abril de 2026

LA PRIMERA GUERRA CARLISTA EN LOS PARTIDOS JUDICIALES DE ESCALONA Y TORRIJOS. CASTILLA LA NUEVA 1833 – 1840. Adolfo Delgado y Roberto Félix. 2013

 



Luis Gómez

Este trabajo, que se puede encontrar en la red fácilmente y descargar en formato PDF, trata sobre la Guerra Carlista en esa zona concreta de España.

Los autores se centran más que nada en la relevancia que tuvo el clero, y algunos ayuntamientos o personajes en particular en el devenir de la contienda a lo largo de todos los años que duró esta.

Sobre el paso de Gómez, poco es lo que aporta. Advierte del peligro que ello supuso para los vecindarios liberales al tener noticia de la aproximación de la columna del “cabecilla Gómez” y como se preparaban las milicias urbanas.

Este trabajo, al igual que otros muchos de formato similar, sirven para desvelar decenas de documentos guardados en archivos municipales que de otra manera sería muy difícil de ampliar y estudiar.

El cotejo de esos archivos y su transcripción ponen de relevante la forma en la que los cristinos y liberales entendían que había de hacerse frente a sus vecinos, más carlistas, y que no tenían acceso a los resortes “democráticos” del poder consistorial.