jueves, 30 de abril de 2026

LA PRIMERA GUERRA CARLISTA EN LOS PARTIDOS JUDICIALES DE ESCALONA Y TORRIJOS. CASTILLA LA NUEVA 1833 – 1840. Adolfo Delgado y Roberto Félix. 2013

 



Luis Gómez

Este trabajo, que se puede encontrar en la red fácilmente y descargar en formato PDF, trata sobre la Guerra Carlista en esa zona concreta de España.

Los autores se centran más que nada en la relevancia que tuvo el clero, y algunos ayuntamientos o personajes en particular en el devenir de la contienda a lo largo de todos los años que duró esta.

Sobre el paso de Gómez, poco es lo que aporta. Advierte del peligro que ello supuso para los vecindarios liberales al tener noticia de la aproximación de la columna del “cabecilla Gómez” y como se preparaban las milicias urbanas.

Este trabajo, al igual que otros muchos de formato similar, sirven para desvelar decenas de documentos guardados en archivos municipales que de otra manera sería muy difícil de ampliar y estudiar.

El cotejo de esos archivos y su transcripción ponen de relevante la forma en la que los cristinos y liberales entendían que había de hacerse frente a sus vecinos, más carlistas, y que no tenían acceso a los resortes “democráticos” del poder consistorial.


miércoles, 29 de abril de 2026

LA EXPEDICIÓN DEL GENERAL CARLISTA GÓMEZ EN CÓRDOBA: EFECTOS Y TRANSCENDENCIA Revista Arqueología e Historia. Francisco Castillo Arenas Lcdo. en Historia.

 



Luis Gómez

Además de libros específicos sobre la I ª Guerra Carlista, existen multitud de artículos que tratan aspectos particulares de la misma. En especial los que se refieren al paso de la expedición de Gómez por una determinada localidad, ello es debido a lo itinerante de la marcha del general tosiriano y al paso de su columna por las diferentes provincias de España.

Alcaudete, Villarrobledo, Córdoba, Tarifa, Extremadura, etc., son algunas de las localidades que pueden contar con artículos o trabajos concretos.

Traemos en esta ocasión el pequeño estudio realizado por el historiador Francisco Castillo, quien analiza el paso y conquista de la columna de Gómez de la ciudad de Córdoba.

No aporta nada que no hayan expuesto los principales escritores y biógrafos del militar tosiriano, salvo por las anotaciones documentales que realiza del Archivo Municipal de Córdoba.

El autor, en su opúsculo, parece que no ve éxito alguno en la hazaña del general carlista, y considera que fue un fracaso la toma de la ciudad ya que no consiguió ningún objetivo.

Esa ligereza es comprensible, ya que el artículo no trabaja el verdadero objetivo de la columna, distracción de tropas cristinas, que en otro caso estarían disponibles para atacar en el norte, y el intentar evaluar la posibilidad de levantar focos estables y permanentes de partidarios y enlaces de avituallamiento de la toma de dichas ciudades.

Francisco Castillo si menciona que Gómez evitó en la medida de lo posible fusilamientos y ejecuciones sumarias, salvo las ocurridas en el momento de la toma o conquista de la ciudad y las liberalidades tomadas por el siempre belicoso y tremendo Cabrera. El autor se basa en la prensa oficialista, cuya tendencia a la mentira y exageración de datos en lo relativo a la columna de Gómez está más que probada. 

Por otra parte, si cuenta lo que el capitán cristino Carlos Espinosa dijo a sus convecinos nada más volver al poder y saber que Gómez ya no estaba en Córdoba.

“(…) y no deis lugar a que emplee los medios violentos de que estoy firmemente resuelto a valerme si contra mi esperanza fuera necesario. Córdoba y octubre 17 de 1836. Cárlos Espinosa” Arenga publicada en la Gaceta de Madrid.


 


martes, 28 de abril de 2026

L. LAVAUR, “LA EXPEDICIÓN DEL GENERAL GÓMEZ”, EN REVISTA DE HISTORIA MILITAR, 42 (1977), PÁGS. 106-152

 



Luis Gómez

En esta ocasión se trata de un trabajo para la prestigiosa revista de Historia Militar realizada por el no menos prestigioso investigador y escritor Luis Lavaur.

A lo largo del estudio, Lavour va desgranando la importancia de la expedición, así como lo importante que ella fue para el transcurso de la guerra.

Como referencia y punto de partida se acoge a lo dicho por el principal cronista de la expedición Delgado, del quien ya hemos tratado en este blog en otra entrada.

Además de Delgado, usa otras fuentes, así como artículos de prensa de la época, lo que da al trabajo algo de movilidad saliendo del encorsetamiento oficialista y sirviendo de puente entre los trabajos academicistas y los divulgativos, al tratarse su trabajo de un artículo para una revista. Ello no es óbice para el indicar que no se le puede restar importancia y calidad al artículo

lunes, 27 de abril de 2026

J. DE MAZARRASA, EXPEDICIÓN DE GÓMEZ, O HISTORIA EXACTA, VERDADERA Y CRÍTICA DE LA EXPEDICIÓN QUE BAJO LAS ÓRDENES DEL MARISCAL DE CAMPO D. MIGUEL GÓMEZ RECORRIÓ EN MENOS DE SEIS MESES TODA LA PENÍNSULA, Y REGRESÓ A LAS PROVINCIAS VASCONGADAS EN DICIEMBRE DE 1835, PARIS, GARNIER FRÈRES

 



Luis Gómez

Se trata de otra obra sobe la expedición del General Gómez, en esta ocasión escrita por otro militar de la época, José de Mazarrasa y Cobo de la Torre.

Prolífico escritor, con muchas obras sobre importantes personajes y militares de su época.

Mazarrasa, a decir de algunos de sus biógrafos, siempre se definió como “un “cruzado” que tuvo siempre por estandarte personal, y así lo manifestó en varios de sus escritos, la religión católica y la monarquía absoluta, es decir, el altar y el trono. Un cruzado que, al margen de su actividad castrense, militó primero en las filas de la anti-Ilustración, luego en las del realismo fernandino y, más tarde, en las de la facción intolerante y dogmática del carlismo: el apostolicismo”.

Si se quiere saber más sobre la figura de este militar y escritor lo mejor es consultar este enlace:  en donde el lector podrá indagar más sobre sus hazañas bélicas y el devenir de su figura.

Al final de la contienda carlista, Mazarrasa tuvo serias diferencias con Maroto, y por ello hubo de sufrir destierro, primero en Francia, y a seguido en Italia. Al final regresaría a España en donde fallecería en 1858.


domingo, 26 de abril de 2026

LA ESPERANZA CARLISTA. (1844 – 1874) Esperanza Carpizo Bergareche.

 



Luis Gómez.

Impreso por la editorial ACTAS en 2008, hoy puede ser una rareza con algunas dificultades de encontrar ejemplares, a no ser que sean de 2ª mano o en librerías de viejo. Libro imprescindible. “La Esperanza” es el compendio y estudio de la cabecera de prensa que lleva el mismo nombre, y que durante buena parte del S. XIX representó los ideales del tradicionalismo. Cabecera en minoría, pues la prensa liberal superaba por mucho a la carlista, servía para elevar la voz y llevar noticias del partido, de las acciones y del pensamiento a sus lectores y partidarios.

El libro se centra en la vida editorial, pero no deja de lado la inmensa biografía de algunos de los militares más destacados del carlismo. Entre ellos el de Gómez. Así mismo se pueden consultar listados de suscriptores, lo que da una idea de los partícipes del tradicionalismo en las localidades y provincias.


sábado, 25 de abril de 2026

GÓMEZ A SU PASO POR MARTOS VISTO POR LA PRENSA LIBERAL.

 



Luis Gómez

Las andanzas de la expedición Gómez fueron ampliamente recogidas por la prensa decimonónica. Con más profusión, si cabe, en el bando liberal. No sólo por tener más cabeceras, sino porque despertaba mucho interés y la gesta del tosiriano era seguida con mucho ahínco por sus contrincantes.

Lógicamente, las noticias eran sesgadas y no correctas, más dadas a consolar y hacer propaganda que a servir a la vedad. De hecho, en cada noticia que se recoge de Gómez, los corresponsales dicen haber detenido a algún número concreto de soldados de su facción. Si se hiciera la suma, Gómez tuvo que tener, a tenor de los apresados por la prensa liberal más de cien mil hombres a su disposición, tal es el ingente número de desertores y apresados por los corresponsales.

Y recuérdese, Gómez regresó a su punto de destino con más soldados que de los que partió.

¡Cosas de la prensa independiente! 

 

MARTOS 3 de diciembre.

El 2 del pasado se presentaron en esta villa dos nacionales pidiendo auxilio, por haber entrado la partida de Avilés en Alcaudete; formados los nacionales en la plaza, creyeron conveniente no darlo en razón á que creían que aquella partida serían los aposentadores de Gómez, en efecto una descubierta de caballería salió hasta la mitad del camino y recibieron noticias contestes de haber entrado Gómez en Alcaudete y los nacionales se colocaren sobre un flanco para poder ayudar con sus cortas fuerzas, como lo hicieron cogiendo 44 prisioneros en las inmediaciones del pueblo. Los facciosos entraron en Martos y se detuvieron dos horas, alojándose Gómez en la casa de Escobedo entreteniéndose como acostumbran en saquear las casas de los nacionales y de los que no lo son. Los nacionales de Martos y patriotas extrañan que distando Alcaudete solo 5 horas no los siguiera ni un solo escuadrón después de la sorpresa en Alcaudete que indudablemente hubiera bastado para coger prisionera la mayor parte de la infantería y aun mucha parte de la caballería cansada y estropeada. Atribuyen esta detención al gran botín que cogió la tropa y en lo que se entretuvieron más de lo necesario, asegurando ser de más riqueza que el de Villarobledo, quedando muchas casas de Alcaudete ricas de sus resultas”.


jueves, 23 de abril de 2026

RECUERDOS DE LA GUERRA CARLISTA (1837-1839) Príncipe Félix Lichnowsky.

 



Luis Gómez

El siglo XIX está salpicado de personajes románticos que llegaron del norte a una España aislada y mitificada, que sorprendía a propios y extraños.

Fruto de esa avenida de románticos es la gran cantidad de libros de viajes y memorias del paso de esos mismos foráneos por las diferentes provincias de España.

Pero en la I Guerra Carlista, desde 1833 hasta 1840, también se allegaron a nuestro suelo patrio centenares de hombres de allende los Pirineos para participar en uno u otro bando de la contienda. Los intereses de esos personajes son variados. En el bando cristino son más bien mercenarios. Profesionales de las armas que buscan fortuna en un oficio tan viejo como el mundo. En el lado carlista el caso es distinto. Much9os de los que llegan a ingresar las filas tienen otros intereses.

Quizás quien mejor describa ese interés es el propio José M. Azcona y Díaz de Rada, quien tradujo y prologó la obra de “Recuerdos de la guerra carlista” del Príncipe Félix. El libro, una memoria sobre lo que el personaje vio y luego en su retiro escribió sobre nuestra guerra civil.

Por lo interesante de lo descriptivo, dejamos el inicio del prólogo de la obra del propio Azcona por lo claro y sencillo que refleja la participación de este tipo de personajes en la contienda.

PRÓLOGO

Durante la primera guerra carlista (1833-1840), un buen número de extranjeros vino a España para luchar en uno y otro bando. Los que recalaron en el campo cristino eran, en su mayoría, mercenarios, gentes del oficio, carne de cañón, a quienes los gobiernos de la Cuádruple Alianza enviaron como se envía un cargamento de salitre o una batería de ametralladoras; sin que ello sea óbice para que, por su valor, se hicieran acreedores a la admiración y al recuerdo que la Historia les ha dedicado en publicaciones copiosas. En cambio, los que formaron en las filas carlistas eran voluntarios, gentes de ideal, que luchaban por principios y por primogenituras. Casi todos estos voluntarios, carlistas eran franceses y alemanes. Coincidió aquella guerra con el brote vigoroso del romanticismo en Gottinga y con la senectud y la muerte de la legitimidad en Francia. Ambas causas se hermanaron. La tradición francesa, henchida de recuerdos, y la juventud alemana, plena de esperanzas, formaron un nexo que vino a quemarse en holocausto en aquella hoguera de la guerra civil española. ¡Triste condición y, al propio tiempo, honroso destino el de nuestra tierra, que ha de servir de campo de Agramante y de palestra en las lides ideológicas! Muchos de aquellos franceses y alemanes, que lograron sobrevivir y volver a su patria, dejaron escritas sus memorias. Algunas de estas memorias son ya conocidas en España; pero otras muchas, sobre todo las alemanas, pueden considerarse como inéditas, a causa de la barrera del idioma.”