jueves, 23 de abril de 2026

RECUERDOS DE LA GUERRA CARLISTA (1837-1839) Príncipe Félix Lichnowsky.

 



Luis Gómez

El siglo XIX está salpicado de personajes románticos que llegaron del norte a una España aislada y mitificada, que sorprendía a propios y extraños.

Fruto de esa avenida de románticos es la gran cantidad de libros de viajes y memorias del paso de esos mismos foráneos por las diferentes provincias de España.

Pero en la I Guerra Carlista, desde 1833 hasta 1840, también se allegaron a nuestro suelo patrio centenares de hombres de allende los Pirineos para participar en uno u otro bando de la contienda. Los intereses de esos personajes son variados. En el bando cristino son más bien mercenarios. Profesionales de las armas que buscan fortuna en un oficio tan viejo como el mundo. En el lado carlista el caso es distinto. Much9os de los que llegan a ingresar las filas tienen otros intereses.

Quizás quien mejor describa ese interés es el propio José M. Azcona y Díaz de Rada, quien tradujo y prologó la obra de “Recuerdos de la guerra carlista” del Príncipe Félix. El libro, una memoria sobre lo que el personaje vio y luego en su retiro escribió sobre nuestra guerra civil.

Por lo interesante de lo descriptivo, dejamos el inicio del prólogo de la obra del propio Azcona por lo claro y sencillo que refleja la participación de este tipo de personajes en la contienda.

PRÓLOGO

Durante la primera guerra carlista (1833-1840), un buen número de extranjeros vino a España para luchar en uno y otro bando. Los que recalaron en el campo cristino eran, en su mayoría, mercenarios, gentes del oficio, carne de cañón, a quienes los gobiernos de la Cuádruple Alianza enviaron como se envía un cargamento de salitre o una batería de ametralladoras; sin que ello sea óbice para que, por su valor, se hicieran acreedores a la admiración y al recuerdo que la Historia les ha dedicado en publicaciones copiosas. En cambio, los que formaron en las filas carlistas eran voluntarios, gentes de ideal, que luchaban por principios y por primogenituras. Casi todos estos voluntarios, carlistas eran franceses y alemanes. Coincidió aquella guerra con el brote vigoroso del romanticismo en Gottinga y con la senectud y la muerte de la legitimidad en Francia. Ambas causas se hermanaron. La tradición francesa, henchida de recuerdos, y la juventud alemana, plena de esperanzas, formaron un nexo que vino a quemarse en holocausto en aquella hoguera de la guerra civil española. ¡Triste condición y, al propio tiempo, honroso destino el de nuestra tierra, que ha de servir de campo de Agramante y de palestra en las lides ideológicas! Muchos de aquellos franceses y alemanes, que lograron sobrevivir y volver a su patria, dejaron escritas sus memorias. Algunas de estas memorias son ya conocidas en España; pero otras muchas, sobre todo las alemanas, pueden considerarse como inéditas, a causa de la barrera del idioma.”


martes, 21 de abril de 2026

EL REPORTAJE DE PÍO BAROJA SOBRE GÓMEZ





SOBRE LA RUTA DEL GENERAL GÓMEZ POR LOS CAMINOS DE ESPAÑA


Manuel Fernández Espinosa


Aunque, como no puede ser menos, la figura del General Gómez no falta en los "Episodios Nacionales" de Benito Pérez Galdós, serán los escritores de la Generación del 98 los que más mencionen a Gómez y, entre todos ellos, Pío Baroja, vasco de Guipúzcoa y con antepasados liberales. Baroja se ocupará de nuestro paisano, pese a no compartir el ideario carlista. Podemos suponer que ello se debió al interés de Baroja por el convulso siglo XIX que sufrió España y por su constante atención al "hombre de acción" que será protagonista de su obra novelística. Eso lo llevará a rescatar del olvido al carlista tosiriano. En julio de 1933 escribe Pío Baroja el artículo "Gómez y su expedición" en AHORA que, más tarde, será incluido en su libro "Siluetas románticas y otras historias de pillos y extravagantes".


En su condición de lector, un descendiente colateral del General Gómez (éste no tuvo hijos), el tosiriano Jaime Gómez Cruz, se dirigió a Baroja por carta, fechada en Torredonjimeno el 3 de septiembre de 1933, en la que corrigió algunos datos biográficos del General, aportándole copia de la documentación existente el archivo parroquial de Santa María. Baroja agradeció la aportación y publicó la carta. En 1998 en el primer número de ÓRDAGO, publicamos el artículo de Baroja y la carta de Jaime Gómez Cruz (con retrato de Jaime Gómez).


En 1935, un año antes de cumplirse el primer centenario de la Expedición Gómez (1836) Pío Baroja vuelve a la carga y, ésta vez, para la revista ESTAMPA publicará un reportaje titulado "Sobre la ruta del general Gómez por los caminos de España". No se trataba en este caso de volcar en buena prosa lo que pacientemente se había leído y rumiado en bibliotecas y hemerotecas. Ahora, Baroja pasaba a la acción: se echaba al camino.




Y con un coche de la época y por aquellas carreteras de aquel entonces, Pío Baroja, un chófer llamado Juan, el prestigioso fotógrafo "Marina" (pseudónimo de Ricardo Marín Llovet) y, en alguna etapa del viaje hasta con D. José Ortega y Gasset, Pío Baroja recorre la ruta de la Expedición Gómez.


Éste reportaje se convierte en un documento excepcional de la España de 1935 y las observaciones de Baroja dan buena cuenta de lo caldeado que estaba el ambiente: las pintadas ya presagiaban la confrontación que estallaría en 1936.


Baroja quería saber, sobre el terreno, qué vestigios quedaban en la memoria de aquella primera guerra carlista en el paisanaje y el paisaje (y, en especial, de la Expedición de Gómez). El resultado fue decepcionante: la gente confundía la primera guerra carlista con la que tenían más reciente (la última de fin de siglo XIX) o la equivocaban con la de Napoleón. En cierto lugar, tras preguntarle a una senecta lugareña por la guerra aquélla del viejo Don Carlos, la vieja les dice a los pacíficos expedicionarios: "-No vayan ustedes a traer otra guerra al pueblo". Baroja la tranquiliza con cierta sorna cariñosa. Pero un año después alguien llevó la guerra a todos los rincones de España.


Comoquiera que sea, la Expedición de Gómez estaba olvidada. España no parece gozar de buena memoria. Baroja hizo su parte por reclamar la proeza del tosiriano insigne, al margen de sus preferencias ideológicas. Unos meses después, cuando Baroja trataba de pasar a Francia, mientras todo ardía, lo detuvieron las milicias carlistas y faltó el canto de un duro para que lo fusilaran aquellos requetés. Providencialmente, un culto oficial carlista, reconociendo al escritor y (todo puede ser que recordando el reportaje sobre Gómez), le salvó la vida. El General Gómez no hubiera permitido que sus tropas, un siglo después, perpetraran un fusilamiento tan inicuo como inútil como tampoco permitió excesos en su gloriosa cabalgada.

DOS AÑOS EN ESPAÑA Y PORTUGAL DURANTE LA GUERRA CIVIL (1838 – 1840) Carlos Dembowski

 



Luis Gómez

Libro de viajes, muy propio del romanticismo literario, escrito por Karol Dembowski, polaco cuyo padre y tío participaron en la Guerra de Independencia en el bando de Napoleón y que por lo tanto ya tenía unas referencias sobre España.

El trabajo es el resultado de recopilación de varias cartas escritas durante su paso por la península durante los dos de los años en la que ésta estaba inmersa en la contienda carlista.

Dichas cartas fueron enviadas a personajes de la aristocracia francesa, y al final, Dembowski las terminó por recopilar y dar a la estampa en un libro que se editó por primera vez en 1841.

El libro recoge aspectos pintorescos de la España de la época, así como la actuación de dos sargentos, Gómez (no confundir con el general Gómez) y García. En relación al expedicionario Gómez es citado en un par de ocasiones a lo largo de la obra, recordando su columna y algunos de los comentarios que se hicieron sobre su paso.

En general, merece la pena el leer el pequeño trabajo (en dos tomos y tapa blanda en la edición del traductor Domingo Vaca de Espasa Calpe de 1931) ya que viene a mostrar una visión distinta a la de los tratados más historicistas. 


lunes, 20 de abril de 2026

LA EXPEDICION CARLISTA DEL GENERAL GÓMEZ EN EL ANO 1836. Por José A. Yaque Laurel

 



Luis Gómez

  Uno de los muchos trabajos que hay sobre la expedición Gómez es el realizado por JOSE A. YAQUE LAUREL. Yaque fue historiador y Teniente Coronel de Infantería, del Servicio Histórico Militar, Correspondiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, quien además de otros libros trató el tema que se conmemora en este 2026 con el 190ª aniversario de la expedición y de la que ahora hablamos.

El artículo, editado en la Revista de Historia Militar N º 2 de 1958 (págs. 119 – 141) relata el periplo y vicisitudes de la expedición.

Lo más interesante del artículo es, sin lugar a dudas, las matizaciones que otro militar realiza sobre las operaciones y trabajos llevados a cabo por el general tosiriano.

Al final, en las consideraciones, José Yaque expone: “El General Gómez, al regresar al punto de partida, llevaba bajo su mando la fuerza de la 1.” División (1.953 infantes, 293 caballos y las

dos consabidas piececitas de Montaña), y la 2.” División, con 1.200 infantes y 340 caballos.

EI tiempo empleado en esta notable Expedición fue de cinco meses y veinticuatro días, recorriendo 4.597 kilómetros por toda clase de caminos. La opinión pública, al enjuiciar entonces esta operación bélica, lo hizo en diversos sentidos, desde el más favorable al más adverso. Unos la aplaudieron sin reservas, los más la censuraron con enojo; pero es menester reconocer por toda la capacidad de mando que supone conducir a través de toda la Península una masa de hombres, no muy duchos en asuntos guerreros. Ello acredita en el jefe gran mérito como psicólogo y un valor a prueba, al llevar durante medio año la lucha a muchas provincias, tomando por la fuerza varias capitales de la nación y paseando su osadía por tantos pueblos apenas conocidos en el área nacional.(La negrita es nuestra)

Algunos consideran que Gómez fue un rebelde al mando supremo, que se desentendió de las órdenes que le dieron, obrando por su cuenta y riesgo y causando con su proceder un grave perjuicio a la causa de Don Carlos.

En el campo constitucional del país, las rivalidades políticas y profesionales de los jefes, que francamente se alegraban de los fracasos y derrotas de sus colegas, hicieron grave daño al régimen isabelino, sobre todo en cuanto dilataron su triunfo”.

 Puedes consultar el texto pinchando aquí 



domingo, 19 de abril de 2026

CARLISMO EN SEVILLA EN 1838

 


Luis Gómez

Dejamos una noticia sobre un acontecer de lo que era la España Andaluza y Sevillana en 1.838. El autor de la cita, un polaco que andaba de visita por estas tierras, recaba información a sus contertulios y éstos les comentan lo que sigue:

   En 1834, este pueblo provocaba en las calles a los liberales, que se mostraban con grandes barbas y el pelo largo para reconocerse, y hacía que los tonsurasen los gitanos como a las mulas; amenazaba en 1837 a Quesada, a la sazón capitán general de la ciudad, porque una vez, en lugar de descubrirse al paso de la procesión acostumbrada de la tarde, se había escondido detrás de una puerta; por último, según lo que dice la gente del campo, si la población no se ha insurreccionado en 1836 al acercarse Gómez es porque le habían sido quitados sus jefes naturales”.


sábado, 18 de abril de 2026

EL TIGRE DE CASTILLA. BIOGRAFÍA D JUAN MANUEL MARTÍN DE BALMASEDA Y PASCUAL. Autor José Antonio García Gallego.

 



Luis Gómez

Se trata de la biografía de otro militar reconocido como de los “grandes” de la I Guerra Carlista del lado de los legitimistas.

Dentro de los más destacados comandantes y generales de ese bando estarían Zumalacárregui, Gómez, Cabrera y junto a ellos Balmaseda, Basilio, etc

En esta ocasión, el prolífico historiados del carlismo José Antonio Gallego, descubre y narra la biografía del que fue denominado “El Tigre de Castilla”, en un claro gesto de equiparar su fama y pericia con la del otro tigre, “El Tigre del Maestrazgo” que regentaba Cabrera.

Desde su biografía y datos personales, pasando por sus acciones militares y por su controvertida manera de entender la guerra, que en más de una ocasión le supuso el hecho de no cumplirá al cien por cien las órdenes recibidas, pero que lejos de ser un problema, se convirtió, como todo genio que arriesga, en un punto a su favor y el de las acciones llevadas a cabo.

El libro merece la pena y ha de tenerse en cuenta si se quiere entender el conflicto y las consecuencias que muchas de las acciones bélicas llevadas a cabo.


viernes, 17 de abril de 2026

EL CONVENIO DE VERGARA. SUS PROMOTORES Y SIGNATARIOS CON EL LISTADO DE GENERALES, JEFES Y OFICIALES QUE SE ACOGIERON A SUS BENEFICIOS.

 



Luis Gómez

Editada por el Ministerio de Defensa y escrita por el historiador especialista en carlismo José Antonio Gallego García, obra importantísima para poder poner nombre a los muchos participantes y actores de la I Guerra Carlista.

Impresionante trabajo, que cuenta con una minuciosa y detallada relación de oficiales y cargos militares que participaron en la contienda y aceptaron ser convenidos.

La obra incluye, además, el listado de mandos que componían la División de Castilla, así como dos anexos con las firmas digitalizadas de los participantes y el nombre de algunos de los convenidos que más tarde participarían en la III Guerra Carlista.

Obra de consulta obligada para historiadores que mediante la misma pueden poner cargo y oficio, a los muchos nombres propios que en las biografías y libros sobre la contienda hay en las fuentes.

Un trabajo que vuelve a poner en valor el hecho histórico de la I Guerra Carlista, epicentro político de una situación, que aún a día de hoy, arrastra flecos sin resolver.