viernes, 15 de mayo de 2015

El crimen del conde de la Puebla de los Valles en Jaén




"D. Melchor Liñán y Cisneros, I Conde de la Puebla del Valle. Al ser religioso y no poder ostentar títulos nobiliarios lo cedió a su hermana"

Luis Gómez

Uno de los sucesos luctuosos más sonados acontecidos en el Jaén del siglo XIX es sin lugar a dudas el asesinato a cuchilladas de D. Ramón Calvo de Tejada y Valenzuela, conde de Puebla de los Valles, en Jaén en 1848.

Era don Ramón descendiente por parte de hermana de “Don Manuel de Valenzuela García de León Pizarro, nacido en Madrid, octavo Conde de la Puebla de los Valles, casado con doña Josefa Hernández Martínez, el cual hizo cesión del título en virtud de Real Cédula de 3 de Julio de 1831, con la debida autorización Real a favor de su sobrino, hijo de su hermana, don Ramón Calvo de Tejada y Valenzuela”. Nuestro personaje es por tanto “el noveno Conde de la Puebla de los Valles, con reserva de derechos, patronatos y propiedades referentes al Mayorazgo y señoríos a favor de su tío y linaje. Fallecidos ambos sin sucesión, el derecho sucesorio el linaje sigue en el hijo segundo de don Manuel, séptimo Conde, don Antonio de Valenzuela García de León y Pizarro, nacido en Madrid en 1829, Abogado de los Reales Consejos, del Tribunal Regional de Villanueva de la Serena, en Extremadura, Alcaide de la Puebla en Guadalupe, de la Orden Gerónima, Magistrado de la Audiencia de La Habana, Caballero de la Orden de Isabel la Católica, que casó en Villanueva de la Serena con doña Nicolasa de Santisteban y Fernández Ladero, hija del Brigadier don Francisco de Santisteban, Presidente del Tribunal de esta ciudad, caballero de la Orden de Alcántara, con sucesión” [Revista Hidalguía, nº154-155, año 1979]. Los tíos de D. Ramón fallecieron sin sucesión, y en él recayó sus bienes y posesiones.

Andando el tiempo, y tras la muerte de Fernando VII, sucederá en España la guerra civil denominada I Guerra Carlista. Los partidarios de Carlos V, hermano de Fernando VII y legítimo sucesor al trono por vía masculina, se unen para combatir a los  isabelinos, partidarios de la reina niña y de su madre, la regente Mª Cristina.  Estos se apoyaban en la abolición de la Ley Sálica y la vigencia de la Pragmática Sanción realizada en el lecho de muerte y a instancias de su esposa por Fernando VII para asegurarse el trono en contra de los partidarios de Carlos.

Desde 1833 hasta 1840, dos Españas se batieron a sangre y fuego. Siete años en los que numerosas familias lo perdieron todo: maridos, hijos, casas y tierras. La guerra terminó, -al menos oficialmente- con el denominado “Abrazo de Vergara


Al inicio del conflicto, el rey Carlos hubo de exiliarse con algunos de sus partidarios a Portugal. Allí, en el vecino país, se ventilaba una guerra dinástica similar a la española, entre partidarios de los miguelistas y los septembristas partidarios del rey Pedro I de Brasil. De allí, el monarca embarcaría para Inglaterra, mientras que sus seguidores eran trasladados en penosas condiciones de un lugar a otro de Portugal. Muchos de ellos eran altos mandos militares de la causa carlista, nobles y hacendados españoles que optaron por seguir a su rey, y que ahora en el destierro, se les trataba como esclavos. Muchos murieron en esos trances, pues los liberales españoles, allegados al país vecino, incitaban a los habitantes de los pueblos portugueses por los que había de pasar la columna de presos carlistas para que se les negase pan y cobijo y se les diese el peor de los tratos. [Véase para este episodio "La Expedición Rodil y las legiones extranjeras en la 1ª Guerra Carlista", D. Gonzalo de Porras y Rodríguez de León, Ministerio de Defensa, año 2004 o bien un resumen en “La crueldad y felonía de los filántropos liberales: nuestra memoria histórica]. Los que pudieron sobrevivir escaparían a la vecina Francia, y una vez allí, se aprestarían a atravesar los Pirineos para luchar en el bando Carlista.


"Vistas de los olivares de la Campiña. Las tierras siempre han sido objeto de litigios en todas las épocas"

Muchos nobles de los que participaron en la contienda –en uno y otro bando- lo habían perdido todo. Era común en ambos ejércitos, que en sus zonas de influencia (por simplificar digamos que el norte para los carlistas y el sur para los isabelinos) expropiasen y enajenases los bienes de los rivales, ejemplarizando así ante sus partidarios una acción de castigo y de paso contribuyendo con ello a los gastos de guerra que ambas facciones mantenían. Casas, tierras y propiedades cambiaron de unas manos a otras en ambas zonas.

Los alcaldes y autoridades de la época eran los encargados de ejecutar las expropiaciones de esas propiedades, dándoselas, en el mejor de los casos, a los antiguos arrendatarios o inquilinos, y en el peor, a familiares o partidarios de su facción política. Ese lamentable espectáculo está todavía reciente en la memoria de nuestros mayores, pues en la pasada Guerra Civil del 36, ocurrió algo muy similar, pasando casas y tierras de unas manos a otras en virtud del bando que ejercía el control de la zona.


Tras la contienda, y gracias a indultos reales, muchos de los exiliados carlistas pudieron regresar a España. Una vez en suelo patrio, se dedicaron a recuperar su patrimonio y a solucionar las deudas pendientes que habían dejado tras el transcurso del conflicto armado.  Es en esa tesitura cuando encontramos la siguiente noticia inserta en la prensa decimonónica:


"Vista moderna del Arco del Consuelo en Jaén. En dicho lugar se perpetró el brutal crimen del Conde de la Puebla"

ANDALUCIA.—JAÉN 3 de octubre

“—Acaba de presenciar Jaén un atentado poco común en él, por el carácter, en lo general, pacífico de sus habitantes. Serian las siete y media de la noche de ayer cuando al retirarse á su casa el señor conde de la Puebla fué asaltado por dos hombres que, sin hablar una palabra, se saciaron brutalmente en darle de puñaladas, de cuyas resultas acaba de fallecer á las cinco de esta mañana digo que se saciaron, porque pasan de doce las heridas que le hicieron.—El conde de la Puebla fué uno de los que acompañaron a don Carlos á Portugal, y no le abandonó hasta hace muy poco tiempo que vino de Francia, y habiendo conseguido una real orden para que se le devolviesen todos sus bienes, incluidas varias fincas que poseía en el pueblo de Martos, las que aquel ayuntamiento había distribuido entre los vecinos y estos habían mejorarlo considerablemente, se encontraba en esta practicando las diligencias al efecto, y no falta quien sospeche que á esto le debe la muerte”.
El suceso conmocionó a la provincia entera, y fruto del mismo se empezaron a realizar pesquisas e investigaciones pertinentes.

Según relata Teodoro Caño en su blog “La era del Cortijillo” , el asesinato del conde de la Puebla fue, según sus investigaciones y en parte a la transmisión oral recibida por parte de su familia- un problema de abuso de autoridad de la época, en el que el Conde de la Puebla, abrumado por deudas y para poder pagar lo que debía, desarraigó a los arrendatarios de sus tierras privándoles de su sustento, motivo por el cual se perpetró el crimen.

Según sus noticias, el suceso tuvo lugar en Jaén capital. Los criminales se desplazaron de sus localidades de origen a Jaén portando consigo las futuras armas del crimen.  Después de acudir a un afilador  para sacar filo a los cuchillos de matarife que llevaban, se escondieron a la espera de poder perpetrar una celada al conde de la Puebla. Una vez avistado, le asaltarían y entre ambos arremeterían con dichos instrumentos de carnicero asestándole al noble hasta unas doce cuchilladas, dejándolo en aquel lugar moribundo, pero no muerto. Trasladado éste a su domicilio, moriría poco después a resultas de las graves heridas infligidas.


Al parecer –siempre según la opinión del citado blog- serían los remordimientos por el crimen perpetrado el que llevaría a la justicia a los asesinos confesos.


"Vistas de la Plaza del Mercado de Jaén a principios de siglo XX"

Al año siguiente del luctuoso crimen podemos leer en la prensa nacional:   

NOTICIAS DE LAS PROVINCIAS. Acerca de la ejecución de los asesinos del conde de la Puebla, dicen de Jaén al Heraldo lo siguiente con fecha 20: «Hoy han sufrido la pena de muerte en garrote Silvestre Melero y Juan Melero Espejo, naturales de Martos, autores del asesinato del señor conde de la Puebla de los Valles, que tuvo lugar en esta ciudad hace más de un año. El cómplice en dicho crimen Malaquías de Mora, ha presenciado la ejecución de sus compañeros en la argolla, y después está condenado á cadena perpetua. Los primeros se han mostrado en la capilla con bastante valor y resignación, que han sostenido hasta el último trance: no así el Malaquías, que ha estado sumamente abatido á pesar dé no tenor que sufrir como sus compañeros la pena de muerte, y si durante la capilla se ha prestado a lomar algún alimento , ha sido á fuerza de instancia de aquellos, los cuales, á pesar de su crítica situación exhortaban al Malaquías á que tuviese ánimo y valor, no habiéndolo podido conseguir, pues en el tránsito de la cárcel al lugar del suplicio iba tan abatido y desfallecido, que cualquiera hubiera creído que él era el reo de muerte y sus compañeros se conducían á presenciarle. El justo odio que inspira un crimen tan atroz y horrible como el que ha dado lugar á esta ejecución, se había  resfriado mucho en el largo tiempo transcurrido desde que se cometió al día de su expiación, y así es que generalmente se ha sentido la muerte de esos desgraciados. Por fortuna el triste espectáculo que hemos presenciado en el día de hoy, son muy raros en esta capital, cuyos moradores de costumbres sencillas y bastante moralizadas, se horrorizan á la idea de un crimen tan atroz como el que han visto castigar, cuyos autores, así como el asesinado el señor conde de la Puebla eran vecinos de la Villa de Martos”.

Según se da entender, las tierras en litigio estaban ubicadas en lo que hoy es término municipal de La Carrasca o del de Monte Lope Álvarez.

Pero al parecer, las motivaciones criminales no son tan simples como se deja apuntado más arriba. Según se refiere en la página redjaen sobre este suceso, podemos leer que:


El 5 de octubre de 1848 tuvo lugar el crimen más sonado en Jaén desde el Condestable. Fue asesinado en el Arco del Consuelo el carlista Ramón Calvo, Conde de la Puebla de los Valles tras su regreso de Francia junto al pretendiente Don Carlos de Borbón. La reina Isabel había enajenado sus bienes en Martos en favor del pueblo. Fue asesinado por dos marteños que trataban de impedir su restitución. Su hermano y heredero fue asesinado en Martos también días después de un trabucazo. Los autores Juan Melero Espejo y Silvestre Melero Espejo fueron ejecutados en el Ejido de Santa Isabel a garrote el 25 de octubre 1849 ante más de 12.000 personas. Su cómplice Malaquias de Mora fue condenado a cadena perpetua y presenciar la ejecución”.


"Vistas de la ciudad de Martos a principios de siglo XX"

Por lo que se puede apreciar, a parte de la premeditación y la alevosía en el primer crimen, hubo otro ocurrido a los pocos días, sucedido en el hermano del conde. Al parecer el objetivo era dejar sin descendientes legítimos que pudieran litigar por la titularidad de las tierras y reclamarlas ante la Justicia, para así poder disfrutarlas de por vida por los nuevos propietarios. 

3 comentarios:

  1. Magnifica entrada. Ya en su momento me movió la curiosidad y publique esta humilde aportación https://www.facebook.com/photo.php?fbid=777124039000776&l=5b90bfc4ea que despues Francisco Miguel Merino utilizó en su magnifica pagina de redjaen. Yo también soy un enamorado de la provincia y sus pueblos. En su momento llendo hacia el Castil de la Peña hice la fotografía de la hoya de Torredelcampo para mi blog http://cicloviajes.blogspot.com.es/2013/10/la-ruta-de-los-torreones.html
    Espero seguir teniendo la oportunidad de seguir sorprendiendome en el futuro.

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    1. Muchas gracias por sus aportaciones. Es un placer el poder contar con sus fotografías para ilustrar esta entrada de CASSIA

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  2. Me encuentro haciendo un trabajo sobre los Condes de Puebla de los angeles, y los datos sobre el asesinato del Conde , detalle que no aprece en otros lugares, viene bien para completarlos.
    Un saludo
    Pantxike Kontreras

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