martes, 4 de noviembre de 2014

APARICIONES EN TORREDONJIMENO


"Instantánea en la que se aparece un fantasma. Este tipo de "apariciones" fue muy frecuente a finales  del s. XIX y principios del XX con el auge de sectas espiritistas. La mayoría de las veces se trató de falsificaciones o montajes fotográficos" 

Luis Gómez

Al encontrarnos en pleno mes de noviembre, es muy apropiado el traer a colación estos artículos sobre apariciones sustraídos de la prensa decimonónica. Se trata de noticias que recogen la presencia de “almas en pena” en Torredonjimeno.

La más de las veces, la prensa “seria” del momento, trataba este tipo de asuntos  como ridículos y sólo válidos para gente crédula o supersticiosa.

El caso que traemos en esta ocasión sobre lo sucedido en Torredonjimeno no lo es menos y así lo tratan en las diferentes cabeceras. Algunos diarios de corte más político y radical, con una fuerte vena anticlerical, (muy propia de la época), utilizaban estos temas para ridiculizar al Sistema y de paso al clero. Otros, sólo hacían mofa del asunto por ser escépticos sobre el particular y dejaban que los lectores se sonriesen con la lectura del suceso.

Sea como fuese, Torredonjimeno saltó a las páginas de la prensa decimonónica allá por el año 1889, cuando en varios diarios se recogió la noticia de que en la localidad se tenía constancia de la presencia de un “alma en pena” o un “aparecido”. Al parecer el fantasma se trataría de un padre, ya fallecido, el cual se manifestaría con asiduidad a su hijo de forma repetida. ¿El motivo?, que no se le hubiese sufragado misas por el eterno descanso de su alma. La noticia, es recogida por el diario “La Unionceja” y de ahí llevada a otros rotativos nacionales. Se trataba así el asunto:

Con toda la gravedad que el caso requiere, dice “La Unionceja” que en Torredonjimeno se aparece con frecuencia un alma en pena. Como si dijéramos, un mestizo lejos del presupuesto. Sábese de buena tinta que es un padre que se presenta á su hijo reclamando que le diga (ó mande decir) unas misas, pues se muestra reacio en pagarlas. Todas las noches espera, rodeado de varios amigos, la visita de su papá (puntual como un cura en materia de cobros), y en cuanto le ve de venir exclama: “Ahí está”, y cae al suelo víctima de una convulsión. Los que le acompañan le miran espantados, y aunque buscan el ánima por todas partes, el ánima no parece por ninguna.
¿No sería conveniente meter á ese joven en la cárcel á ver si allí le dejaba en paz su implacable progenitor? ¿Y por si esto no sucedía, llevar también al cura para que se pusiese al habla con el aparecido?
Por si acaso, hágase la prueba”.

Como apuntamos, no era el único diario de ese año 1889 que se hacía eco de la noticia. Otras cabeceras dejaron constancia –a su manera- de la noticia, lo cual nos induce a pensar que el suceso “paranormal” que se vivió en la localidad por esas fechas hubo de ser de cierta importancia, ya que trascendió a lo nacional. Vamos. Que si nos ponemos así, lo mismo lo estudia Jiménez del Oso o Íker Jiménez. Así lo narraba otra publicación de ese mismo año:

De [el diario] La Publicidad:

«Dicen de Torredonjimeno, que con motivo de la aparición de un alma en pena el pueblo está alarmado. ¡Un alma en pena! ¡Precisamente ahora que los maestros de escuela han ido á Madrid!
Los maestros de escuela no son almas en pena, sino cuerpos en ayunas.
¡Dijera algún concejal de oficio...”

Ese año 1889, se produjeron una serie de huelgas y manifestaciones por parte de diferentes gremios, reclamando mejoras en los horarios en los salarios y en las condiciones laborales.

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