jueves, 10 de octubre de 2013

EL SECUESTRO DEL TENIENTE DE ALCALDE DE ÉCIJA Y DEL ALCALDE DE TORREDELCAMPO A MANOS DE LOS BANDOLEROS EN 1846

 
Luis Gómez
En varias ocasiones hemos tenido la ocasión de hablar en este blog de “bandoleros” o de malhechores en las inmediaciones de Torredonjimeno. Rescatamos en esta ocasión un suceso interesante sobre secuestradores o “caballistas”, como eran mencionados en la prensa romántica de antaño. (Ver entradas más antiguas en este mismo blog)
Corría el año 1846, y España no era precisamente una balsa de aceite. El año anterior se había promulgado la Constitución de 1845, pero no fue un “parto fácil”, y los moderados de Ramón María Narváez “El Espadón de Loja”, estaban por entonces muy divididos. El fracaso de casar a la joven Isabel II con el pretendiente de la casusa carlista D. Carlos Luis de Borbón no había salido como se esperaba. Ésta propuesta de matrimonio fracasó, y la futura –y nefasta- Isabel II terminó por casarse con su primo Francisco de Asís de Borbón. Esto provocó que en la zona de Cataluña se levantase de nuevo el carlismo y España volviese a estar inmersa en un conflicto civil.
En Andalucía las cosas no tenían mejor pinta, y la inseguridad en los caminos era cosa frecuente. Estamos ya en lo que será el final de la era romántica del bandolerismo, ese que tanto gustó a escritores extranjeros; escritores que en su mayoría tenían por otro oficio el de espías al servicio de sus propios países. Viajaban por el mundo emitiendo informes sobre recursos económicos, vías de comunicación estado interno de los países que visitaban, etc., algunos de los que visitaron España en esos años fueron: Mérimée, Cook, Ford, el Marqués de Custine, etc, y fueron ellos los que dejaron constancia de los bandoleros o asaltantes de caminos más famosos, tales como José María “el Tempranillo” o Juan Caballero, quien terminaría siendo indultado por el rey.
Pero ahora la cosa había cambiado, y las partidas de bandoleros eran más agresivas y buscaban el dinero por encima de todas las cosas.
De la vecina Córdoba y de los pueblos del norte de Sevilla salieron grandes cabecillas y famosas partidas de bandoleros. De la localidad de Jauja era natural José Mª “el Tempranillo”, y la sevillana Écija “la de las mil misas” dio nombre a una famosa partida la de “Los siete niños de Écija” y la cordobesa Espejo es el solar de nacimiento del principal bandolero protagonista de esta noticia “Francisco Lucena”.
 
"Bandoleros"
 
El periódico “El Eco del Comercio” 18/6/1846 dice así en una noticia:
CÓRDOBA 11 junio.- Se asegura que los bandoleros que cautivaron al alcalde de Espejo señor Comas en su cortijo de este término, han sido encontrados en la provincia de Jaén, junto á la villa de Torre Campo; y que después de una obstinada resistencia fue rescatada la víctima, muriendo cuatro de los bandidos, entre ellos el célebre Lucena que se había escapado audacísimamente de esta cárcel antes de ponerlo en capilla por sentencia de sus crímenes anteriores. Gran servicio han hecho con ello á esta provincia las fuerzas de la de Jaén. Refieren que al señor Comas le decían que no querían mas de él sino que les acompañase á cumplir una promesa

Intrigado por el asunto, ojeo más diarios de la época, pues no es normal que un bandolero secuestre a un alcalde. Me interesaba saber el nombre del forajido, y algunos aspectos más sobre las circunstancias del suceso. Esa labor no siempre es fructuosa, y en algunas ocasiones, los rotativos decimonónicos no dan más información que los pequeños telegramas que se enviaban a las redacciones, con infinidad de erratas en los nombres y con muchas lagunas en los datos. Pero en este caso, en otro diario liberal titulado  El Clamor Público” 13/6/1846 podemos leer:
MINISTERIO DE LA GOBERNACIÓN DE LA PENÍNSULA;
El jefe político de Jaén, con fecha 9 del actual desde aquella ciudad, participa que habiendo sabido que de la parte de Sierra Morena habían bajado cuatro hombres á caballo y bien armados, al parecer sospechosos, y que les acompañaba un hombre de regular porte, los que se ocultaron en el cortijo de Fontiñigo, término de Torre del Campo, adoptó inmediatamente, de acuerdo con el comandante general, las convenientes disposiciones para sorprenderlos. Destinados á  este objeto cinco infantes de la guardia civil, seis de caballería de id., y cuatro del regimiento de Numancia, salieron inmediatamente, y apenas se presentaron á cercar aquel cortijo, principiaron á hacer fuego de dentro los individuos sospechosos, y tan sostenido, que creyendo el que mandaba esta fuerza que la obstinación de los malhechores, si resistían todo el día, podría proporcionarles la fuga favorecidos por la oscuridad de la noche, reclamó mas fuerza para precaver lograsen su objeto. El jefe político y el comandante general acudieron personalmente con mas fuerza de infantería y caballería. A su llegada encontraron que cuatro malhechores habían salido del cortijo por la piquera del pajar opuesta á la puerta principal, que ensancharon para caber con los caballos, y que en la resistencia que hicieron habían caído dos muertos al fuego de la infantería de la guardia civil y los otros dos acuchillados por la caballería, habiendo causado la desgracia de la herida que recibió en la frente el sargento de caballería de la guardia civil, Diego López.
Reconocido el cortijo se encontró á don Miguel de Comas, teniente de alcalde de Espejo en la provincia de Córdoba, á quien tenía de rehenes ínterin entregaba 40,000 rs. Que exigían por su rescate; y al regidor del ayuntamiento de Torre del Campo, don Bartolomé del Moral. Según manifestación del teniente de alcalde de Espejo, los cuatro malhechores que quedaron muertos en su fuga del cortijo de Fontiñigo se llamaban Francisco Lucena, natural de Espejo, que los capitaneaba, Felipe Choclán, vecino de Córdoba, Cristóbal Moral y Manuel Sánchez, de Jerez de la Frontera, desertores de presidio, á que estaban destinados por muertes y robos. El jefe político recomienda el comportamiento de la guardia civil, individuos de tropa, carabineros y agentes de seguridad que le acompañaron y contribuyeron á este importante servicio, de suma consideración para la tranquilidad y seguridad individual de aquella provincia y la de Córdoba.

"Vista de la ciudad de Espejo (Córdoba) de donde era natural el teniente de Alcalde secuestrado Miguel Comas"
 
A la luz del nuevo aporte periodístico, podemos entrever que el asunto no fue baladí y que junto con el teniente de alcalde de Écija, el Sr. Comas, estuvo retenido también el regidor torrecampeño D. Bartolomé Moral, según este segundo periódico.
No he podido localizar el cortijo Fontiñigo en la vecina localidad, y ello puede deberse a diversos factores. Como he dicho más arriba, las crónicas se recopilaban escuchaando los relatos de personas sin conocimiento ni cultura alguna y se transcribían los datos al papel tal cual, y ello propiciaba que en muchas ocasiones los nombres fuesen tergiversados o mal escritos, dificultando así la labor investigadora.
Por su parte, el alcalde de Torredelcampo que parece en el texto, por la fecha del diario 1846 debe tratarse de D. Bartolomé (Jiménez) Moral. Según el historiador Juan Moral Gadeo[i], dicho alcalde fue un gran mecenas local y un personaje de relevancia durante los años 40 del siglo XIX, siendo el artífice de la remodelación del Ayuntamiento y construcción de la cárcel de la localidad, poniendo para ello dinero a sus expensas. Ello podría dar pie para pensar el porqué los asaltantes, capitaneados por Francisco Lucena, tuviesen la intención de retenerlo, pues sabrían de la solvencia económica de D. Bartolomé y de su capacidad para pagar el rescate.
Más no obstante, en los archivos de la Guardia Civil, en relación sobre este suceso, no hacen mención a que estuviese involucrado en el secuestro D. Bartolomé Moral, pues Antonio Serrano Meinda, en su libro “Apuntes para la Historia de la guardia Civil de Jaén (1844-2011)”, indica lo que sigue sobre este suceso: “En el año 1846, el Comandante D. Mateo Escobar, rescató a don Miguel Comas, a quien había cautivado la partida del Chato, con riesgo de su vida, y prestó con la fuerza de su mando otros muchos servicios relevantes. El Comandante Mateo Escobar, el Cabo primero Manuel Roldán, y el Guardia de la tercera Compañía Francisco Fernández, recibieron especialmente gracias y recompensas”.[ii] Nada se dice del sargento Diego López herido en ese lance, tal y como informa la noticia de prensa. Por su parte, el libro de Serrano Medina achaca el secuestro a la cuadrilla de “El Chato” de Benamejí y no a la autoría de Francisco Lucena, más habrá que decir, que tanto “El Chato” Pedrosa de Benamejí, como “El Chato” Bernal, fueron grandes bandoleros, más no terminaron muertos en Torredelcampo en 1846, por lo que hay que suponer que el fallecido era Francisco Luque, natural de Espejo, escapado del presidio de Jerez de la Frontera y muerto en el término de Torredelcampo con otros miembros de su banda. ¿Puede ser que Francisco Luque formase parte de la banda del “Chato”? Puede ser, eso no lo indican los documentos que se han consultado.  

"Vista antigua de Torredelcampo"
 
Por su parte, el segundo teniente de alcalde de Espejo D. Miguel de Comas, según noticia dada por otro diario, se encontraba en el cortijo denominado Fontalba (puede ser que de ahí venga la confusión de decir que los forajidos se refugiaron en un cortijo de la localidad de Torredelcampo denominado Fontíñigo) arando las tierras, cuando fue sorprendido por los bandoleros, que habiéndose escapado de la justicia días antes, corrían el campo cometiendo mil y un estragos. El mencionado diario, haciendo caso de los rumores de la época, aseguraba que lugareños de Espejo, habían visto como incluso personalidades importantes, como el General Serrano (que participó en la 1ª Guerra Carlista) había sido sorprendido y secuestrado por los “caballistas trabucaires”. El general, al parecer, se dedicaba también a la agricultura, poseyendo una rica hacienda en la vecina localidad de Villa del Río, cuyos límites se extendían hasta la pedanía de Santa Cecilia. Al parecer, el año anterior había comprado en la feria de ganado de Córdoba una gran cantidad de animales, disponiéndose este año a seguir con la misma labor, siendo apresado en la camino. Más todo se quedan en conjeturas y el propio corresponsal del diario no lo da por cierto del todo. No obstante no queda claro quién podía ser dicho general agricultor, aunque por el apellido del mismo, la hacienda podía pertenecer a D. Francisco Serrano Domínguez, “el General bonito”, apodado así por sus relaciones amorosas con la Reina Isabel II, aunque no hay ningún motivo para pensar que pueda tratarse de cualquier otro personaje, y lo que haya pretendido el diario es indicar el mal estado e inseguridad de los caminos, que hasta personajes de tanta relevancia, son asaltados sin miramiento por los bandidos.
 
 

[i] MORAL GADEO, Juan. “La construcción de la casa capitular y cárcel en Torredelcampo (Jaén) a mediados del siglo XIX: ¿Un caso de información privilegiada?” Iberian. Revista Digital de Historia, Nº5, Septiembre de 2012.
[ii] SERRANO MEDINA, Antonio. “Apuntes para la historia de la Guardia Civil en Jaén (1844-2011)” Literalia, 2011, p.,36
 
 

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