martes, 8 de octubre de 2013

CRÍMENES EN TORREDONJIMENO Y EN TORREDELCAMPO



 
Luis Gómez

Antes de que la política se introdujese en el idioma, las noticias de sucesos de este tipo eran descritas en los titulares como “crimen pasional”, o “violencia doméstica” y nunca como “violencia de género”. Lo que ha venido a suceder después con el lenguaje, así como las manipulaciones interesadas que unos y otros han hecho del tema, o las polémicas y las intromisiones políticas que de ello se derivan, no son objeto de este artículo.
El caso es que cada cierto tiempo, podemos ver en los periódicos o en las noticas, sucesos de esta índole, donde el dramatismo, el horror y la barbarie, dejan helados y sin palabras a las vecindades de nuestros pueblos.
No son hechos únicos, aunque sí, afortunadamente, aislados y no muy frecuentes en el tiempo.
Viene a suceder lo mismo que con otro tema igual de truculento: el suicidio. Está demostrado que, cuando un hecho de esta naturaleza se produce y aparece en los medios de comunicación, al poco tiempo, se producen réplicas en otras víctimas potenciales, que usando como guía al primero, les sirve de estímulo para realizar ellos mismos el acto suicida que hasta entonces no habían cometido y que permanecía latente en su interior sin llegar a materializarlo. Es como si el ver que otros han sido capaces de suicidarse, les diese fuerza para imitarlos. Es por ello que ha día de hoy, existe una política editorial muy cuidada y restrictiva con este tipo de noticias, no dando excesiva publicidad a esos hechos para evitar su “contagio”.
En el caso de la violencia doméstica ocurre algo parecido. Una vez se destapa por la prensa un suceso de esta naturaleza, se producen réplicas en los pueblos aledaños.
Traemos en esta ocasión dos noticias criminales de finales del siglo XIX y con muy poca diferencia entre ambas. Una se produce en la localidad e Torredonjimeno, donde el marido asesina a su esposa, al parecer por celos, y la otra, se produce a caballo entre Los Villares, Torredelcampo y Torredonjimeno. Un joven de la localidad de Los Villares “El Peluso”, escapa con su novia y sin saber muy bien los motivos, pues la noticia no lo aclara, le asesta diez puñaladas ocasionándole la muerte.
Dicen así ambas noticias:
La Correspondencia de España
CRIMEN HORRIBLE
En Torredonjimeno, provincia de Jaén ocurrió el día 26 del corriente un crimen tan horrendo, que no es fácil se conozca semejante. Vivía en dicho pueblo un matrimonio mal avenido, cuyas reyertas habían dado que hacer á la justicia. Avisado el expresado día el señor juez de primera instancia de Martos, de que en la casa del aludido matrimonio se había encontrado el cadáver sangriento de la mujer, se presentó en el lugar del crimen, encontrando á Antonia Chica Cuesta exánime, tendida boca arriba, sobre un charco de sangre, con las ropas en desorden, descubierta de cintura abajo y con dos profundas heridas en las ingles. Una niña de dos años que apenas podía andar, y un niño de uno, hijos ambos de la muerta, fueron testigos de la triste escena. £1 digno juez de Martos, D. Rafael del Haba, que inmediatamente se consagró al descubrimiento del autor del crimen, y que parece lo ha conseguido á las cuarenta y ocho horas de trabajo incesante, ha prestado un singularísimo servicio. Según se dice en Torredonjimeno, la historia del crimen es la siguiente: El marido de Antonia Chica Cuesta, Francisco Espejo Martos, parece que sufría los amores de su mujer con un carnicero del pueblo, hasta el punto de permitir que el amante de aquella entrase en su casa estando el Francisco Espejo presente. Esta situación, que dio lugar á grandes escándalos, concluyó con el crimen. Parece que el marido entró ya anochecido en se casa el día 24, después de corta ausencia, hallándose á su mujer, por la que fué rechazado; lo que ocurrió después pertenece al secreto del sumario, pero parece que el cadáver de la Antonia tiene varios hachazos en la cabeza y garganta, además de los de las ingles, y que el rabioso marido, después de ensañarse en su mujer, llevó á cavo las más torpes profanaciones en el ensangrentado cadáver”.
"A la derecha, foto de Juan Bautista Fernández, el asesino. Y a la izquierda, sobre la mesa de autopsias, la joven Ana Rosa Cañada, junto a los doctores Cervantes y García"
 
En el caso de la reseña sobre el crimen de Torredelcampo dice así la nota de prensa:
 
En Torredelcampo se ha cometido un asesinato que ha impresionado á la opinión. La joven Ana Rosa Cañada, huyó de su casa en unión de su novio, que vivía en Los Villares y es conocido por los apodos de “Bautista el de las Pelmas ó el Peluso”. Pasaron la noche de aquel día en una choza de un melonar situado entre Torredelcampo, Torredonjimeno y El Villar, y las primeras noticias del hecho se tuvieron por un guarda jurado que encontró á la joven herida en la carretera y fue á dar parte del hecho al juzgado de Torredelcampo. Otra versión dice que la joven se hallaba cubierta con paja en el campo y que por los quejidos que exhalaba fué descubierta por los transeúntes de la carretera. Es lo cierto que la i n f e l i z presentaba diez puñaladas de resultas de las cuales falleció y que se ignoran los móviles del crimen”.
Este tipo de desgracias no serán ajenas al siglo XIX. Otras muchas han aparecido en la prensa en el siglo XX y en lo poco que llevamos del XXI. Esperemos, por el bien de todos, que pasen muchos años antes de ver en los medios sucesos tan terribles como los que aquí reproducimos.



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