domingo, 8 de septiembre de 2013

TIROTEO Y MUERTE EN EL CAMINO DE TORREDONJIMENO.

"Cuadro de Francisco de Goya titulado "Asalto de Ladrones", pintada sobre 1793 a 1794"
 
 
 
Traemos en esta ocasión una breve reseña del “Diario el Espectador” de 20 de abril de 1822. En concreto un lance truculento acaecido en el término tosiriano, y que compete a individuos de tres localidades cercanas. Nos encontramos con dos personajes agredidos y asaltados, naturales de la villa de Torredonjimeno, dos ladrones, de la vecina Higuera de Calatrava, y dos hermanos, los Rosales, de la vecina Priego de Córdoba.

En el texto del relato, queda de manifiesto, que en aquellos tempranos días, la Justicia ya favorecía a la delincuencia y dejaba maltrechos y sin capacidad de respuesta a los hombres honrados. Es por ello, que el redactor de la misma manifiesta su esperanza en que, merced a hombres valerosos y buenos, como los Rosales, hagan justicia y de esa manera los ladrones y salteadores de caminos empiecen a temer por los riesgos de su “oficio”, ya que poco o nada es lo que temen a la Justicia Real, que es ambigua y escurridiza y les propicia no pocas salidas a los malhechores, pero que si este tipo de actitudes se propaga, los delincuentes deberán atender a la “justicia real”, propiciada por los hombres honrados españoles, los cuales la acometerán sin dilación haciendo en el acto lo que más convenga.

Dice así la noticia:
“Ocurrencia particular.

Antonio Rosales, miliciano nacional de Priego, dedicado á corsario de Málaga á Andújar en el camino de Torreximeno, encontró dos hombres con las cabezas abiertas en un quejido, y le informaron que además de haberles robado dos ladrones los habían así maltratado, sin haberles hecho resistencia. Tomó señas del rumbo que llevaban, y enfurecido de la maldad habló á un hermano que le acompañaba, el cual es granadero del provincial de Córdoba, diciéndole: a nosotros toca ahora acreditar que somos buenos ciudadanos, vamos a dar caza a estos pícaros. En efecto, a poco rato los encontraron, y á la voz de que se entregasen, uno de ellos le apunto con un fusil para dispararle, mas Rosales y su hermano fueron mas listos en disparar atravesándole con dos balazos uno en el pecho y otro en la cabeza, de cuyas resultas cayó el ladrón muerto inmediatamente, y el otro logró huirse. El difunto era de la Higuera de Calatrava, casado con hijos, tenia casa propia con repuesto de trigo y un par de mulas de labor. Al robado dio Rosales un duro de limosna, y lo dirigió á Torregimeno para que diese parte á la justicia y reconociese el cadáver. Los compañeros de este extienden voces que han de matar á los Rosales, con cuyo motivo están viajando juntos los tres hermanos con ánimo de prender ó matar á cuantos encontrasen de esta maldita raza. Valor digno de imitación, y que hace muchísimo honor á unos ciudadanos de buenos sentimientos.

Cuando los asesinos y ladrones vean que en vez de dar en manos de los jueces de primera instancia, entre los cuales hay por desgracia no pocos que parece haberse juramentados para destruir la libertad, haciéndola odiosa por medio de una estudiada impunidad de los delitos, es en las de ciudadanos celosos por la conservación dé las leyes como los hermanos Rosales, y de los milicianos nacionales de Madrid y las provincias, quizá nos veremos muy pronto libres de tanto monstruo como infesta la sociedad”.

"A la derecha, uniforme que portaban los soldados de granaderos de la época de la Guerra de la Independencia"
 
Como se puede apreciar, tanto en aquellos años veinte del siglo XIX, como ahora en pleno siglo XXI, el sentimiento ciudadano ante la impunidad de la delincuencia y la laxitud de la justicia freten a ella, es igual en todos sus matices.
Digamos mejor, que no en todos, pues en esos años, al menos, los “honrados” ciudadanos podían hacer uso de la legítima defensa y salvar así sus bienes, vidas y haciendas, mientras que ese privilegio ha desaparecido hace ya años de nuestras vidas, quedándonos ahora impunes e inermes ante los delincuentes, quienes sí gozan de mayores privilegios que todos nosotros juntos.
 
Luis Gómez 

 

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