viernes, 17 de mayo de 2013

Bandoleros en Torredonjimeno a finales del s. XIX

 
"Cartel en el que se represetan a destacados bandoleros de finales del S.XIX"
En la revista Órdago hemos tenido ocasión de hablar en alguna ocasión sobre sucesos de bandolerismo durante el s. XIX o principios del XX (Revista Cultural Órdago, nº4, “Bandoleros en Torredonjimeno. Siglo XIX y principios del XX” Grupo Vernácula, enero, 2000)
En esta ocasión traemos al Blog este episodio que sucedió en los años 1883 y 1884.
Francisco Villalba, más conocido por “El Bizco de Benamejí” (-al que no hay que confundir con “El Chato Pedrosa de Benamejí”-), que mandaba una partida de ladrones, se presentó en la demarcación de Torre de Don Jimeno, procedente de la de Córdoba, siendo aprehendido en el mes de marzo, en unión de cuatro cómplices, autores del robo de 1.400 escudos verificado el 23 de febrero anterior en un despoblado de la provincia de Jaén, por el Capitán, Jefe de la Línea de Martos en la referida provincia, D. Felipe Trujillo y fuerza a sus órdenes; el Teniente D. Antonio Fernández González, comandante de la Línea de Torredelcampo, demostró una vez más su celo e inteligencia en el desempeño de su cometido; pues al tener noticia de que el día 21 del mes anterior había sido robado al vecino de torre Don Jimeno, D. José Gómez, y en su proia casa, la suma de 10.276 escudos, salió acompañado de Cabo segundo José Sánchez y guardias Toribio Jerez Alonso y Francisco Luna rojas, al referido pueblo, y procediendo sin demora a las gestiones consiguietnes, dieron estas por resultado llevar ante la Autoridad competente a Ramona Ortega, autora del robo citado, declarando que la suma mencionada se hallaba escondida en un corral. Recogida que fue, se devolvió a su dueño, presenciando la entrega el Alcalde la villa, como testigo”. Hasta aquí la documentación encontrada. Pongamos un poco de claridad a los hechos narrados.
El documento habla de dos sucesos totalmente diferenciados. En el primero, se trata de la presencia en Torredonjimeno de la cuadrilla de bandoleros capitaneada por Francisco Villalba “el Bizco de Benamejí”. Era frecuente que las partidas de bandoleros pasasen de una provincia a otra huyendo de la presión que las autoridades de la época ejercían sobre este tipo de delincuentes. El hostigamiento al que se les sometía les hacía estar siempre en movimiento en busca de un refugio seguro, el cual no podían utilizar por mucho tiempo. En esta ocasión, Francisco Villalba y los suyos subieron desde las poblaciones de Córdoba donde actuaban hasta el término municipal de Torredonjimeno. Advertida la Guardia Civil de su presencia, sale a su captura la Guardia Civil de Martos, de la que dependía Torredonjimeno en esas fechas. El Capitán D. Felipe Trujillo con el resto de hombres a sus órdenes, y el Teniente D. Antonio Fernández González, a la sazón Comandante del puesto de Torredelcampo.
Hay que decir, que Jaén no había estado ajena a los robos y crímenes cometidos por partidas de bandoleros organizados. “El Botija” de Torredelcampo, ya habían ocasionado ciertos problemas, y otras partidas de no menos importancia, también utilizaron Sierra Morena y Cazorla como lugares estupendos para ocultarse de los perseguidores y descansar de sus tropelías. Casi la gran mayoría de esas partidas se formaron después de la Guerra de la Independencia o durante la I Guerra Carlista, siendo denominados en los libros o estudios por los historiadores oficialistas, -seguidores de la tesis liberales-, como “facciosos” o “bandoleros” sin ahondar mucho más en las causas que originaron la formación de esas partidas.

 
"Gendarmes llevando una cuerda de bandoleros presos"
 
En el caso que nos ocupa, Franciso Villalba y sus secuaces habrían robado en un cortijo de la provincia de Jaén en el mes de febrero de 1883, -posiblemente, pues la fuente no aclara el lugar exacto del hurto -, obteniendo un botín de 1.400 escudos, siendo apresada la partida en el término municipal de Torredonjimeno.
La participación del Comandante del puesto de Torredelcampo en la captura del “Bizco de Benamejí” es significativa, y en la segunda parte de la noticia nos habla de la efectiva investigación que éste guardia civil realizó para esclarecer y poner ante la Justicia a la autora del robo que sufrió D. José Gómez, vecino de Torredonjimeno y al parecer rico hacendado, ocurriendo los hechos en el año 1884.
Ramona Ortega, que así se llamaba la autora del latrocinio, confesó su autoría, y declaró el lugar en el que había escondido el fruto de su delito, que no era otro que un solar cercano. Debemos suponer que Ramona Ortega estaría al servicio de la casa de D. José Gómez, y que gracias a ello tendría acceso a las llaves o los escondites donde este señor pudiese tener el dinero.
Una vez encontrada la suma de dinero, se procedió a la entrega de la misma a su dueño, actuando como testigo del acto el Alcalde de la villa.
Luis Gómez

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